La Habitación Roja @Sala Aftasi, Badajoz (10/10/14)

La Habitación Roja

Reconozco que nunca he sido fan de La Habitación Roja; a pesar de que siempre los he tenido en gran consideración (en especial a mi estimado Pau), nunca he comprado sus discos y rara vez los he puesto en el Spotify. Creo que, simplemente, nunca me he sentido identificado en sus letras (Jorge cuenta que él escribe canciones para los demás).

 Es una pena, porque tras el concierto que nos brindaron anoche en la Sala Aftasí de Badajoz, tengo el convencimiento de que me he perdido muy buenos momentos todas aquellas veces que he abandonado sus conciertos a la mitad, víctima de esa falta de química, de ese feeling que te embarga cuando conoces a fondo el repertorio de un artista y lo haces tuyo en la magia de la música en directo.

La Habitación Roja

La Habitación Roja van camino de cumplir veinte años de trayectoria (ya peinan canas, visten elegante calzado y portan anillos de casado), y lo hacen sin perder ni un ápice de presencia y de vigencia en el panorama independiente nacional. Es más, diría que van sumando fieles entre los más jóvenes que sí van encontrando su propia historia entre las contadas por Jorge.

Sobre el escenario de la Aftasí demostraron que se encuentran en plena forma, especialmente con un Jorge que no para de moverse ni de saltar ni de bajarse a mezclarse con el público. Las canciones de su noveno álbum La Moneda en el Aire (“Tanto por hacer”, “Donde no exista el miedo”, “Si tú te vas”) alcanzaron categoría de himnos espoleados por la entrega de su público, y sus más conocidos clásicos (“El Eje del Mal”, “Van a por nosotros”, “Nunca ganaremos el Mundial”) y no tan clásicos (“Siberia”, “El Resplandor”, “Indestructibles”, “Ayer”) inundaron la sala con la magia de las grandes citas y conmovieron hasta a los más escépticos (incluido yo).

La Habitación Roja

Como colofón, nada menos que siete bises para culminar su actuación con la eterna “There is a light that never goes out” de The Smiths, que dedicaron al Contempopránea y a su director, Agustín Fuentes, presente en la sala.

En definitiva, un concierto no sólo de los que hacen afición, sino de los que responden porqué estos amigos procedentes de la costa levantina llevan tantos años revalidando su título de ser uno de los nombres propios del circuito musical español.

 

Ángel Stanich (Sala Aftasí, 04/10/2014)

Ángel Stanich, el ermitaño del pop, nació hace 25 años en Santander (Sun Thunder), estudió en Valladolid donde entró a formar parte de la escena local, y se estableció en Madrid. Una noche de domingo conoció a Javier Vielba (Arizona Baby) y ése fue el comienzo de una bonita amistad que daría sus frutos en futuras grabaciones y conciertos como el que lo trajo a él y a su banda a la Sala Aftasí de Badajoz el pasado día cuatro, Chema Rey mediante.

Anunciado como el antipostureo máximo, Ángel no es amigo de entrevistas y su venenoso primer disco “Camino Ácido” (2014), producido por el incombustible Vielba, no hace sino que aumentar esa imagen de maldito que tanto se empeña(n) en mantener a base de canciones plagadas de perdedores, sustancias alucinógenas y un  humor tarantiniano bastante cáustico. Sin embargo, toda esta -no pose- queda en el olvido cuando se disfruta de un directo donde el artista se muestra simpático y comunicativo, y donde una genial banda: guitarras, batería, bajo…  dulcifica las canciones dotándolas de un barniz folky-country bastante adictivo.

Como viene siendo habitual el concierto no comenzó hasta bien pasadas las once de la noche, con un público formado por más de cien personas, todas preparadas cerveza en mano. Ángel Stanich salió sólo al escenario para abordar Amanecer Caníbal mientras que la banda se iba uniendo a medida que avanzaba la canción. Y a partir de ahí un recorrido por el disco poniendo énfasis especial en el tema que le da nombre, Camino Ácido, La noche del Coyote,  la cinéfila El Outsider y la que cerró la primera parte de la velada, Mezcalito. Antes el viaje había hecho parada en El cruce para recoger a Miss Trueno ´89.

La segunda parte del show sirvió para que un rompecuerdas Stanich presentara una nueva composición, Jesús Levitante, para que una fan hiciera los coros de El Río (siri siri siri) y para cantar a todo pulmón Nadie te quiere ya de Los Brincos antes de la ráfaga final con Metralleta Joe.

Si bien una vez acabado el concierto la rebeldía de Stanich se tornó en la típica timidez del artista lo vivido anteriormente fue una clara demostración de garra, actitud y talento de una banda que se postula como la revelación del año y que va dejando muy buen sabor de boca allá por donde pasa. No es Dylan, ni Quique González, ni Albert Pla, ni mucho menos Javier Vielba. Es Ángel Stanich, el outsider del indie que ha venido para quedarse.