Rock in Seine 2010


La asombrosa aparición de vuelos a bajo coste Badajoz-París y un larguísimo verano en el trabajo han propiciado que la, en principio, loca idea de “ ¿un festival en París?” se haya transformado en “¡un festival en París!”. Así que, dicho y hecho, nos plantamos en la ciudad de la luz a seguir con esta enfermedad conciertil y festivalera.

Texto: SHE | Fotografía: varios

Rock en Seine 2010 (Foto: Ugo Méda)

PROS
–    Es en París. En París, Francia. Con su río Sena. Con su torre Eiffel.
Con su Sacre Cour. París.

–    Libre acceso de alcohol. A ver, no es que se trate de beber hasta
olvidar todo lo que has visto/oído, pero  lo de prohibir la entrada de
tu alcohol con los prohibitivos precios que suelen darse en estos
eventos hace que agudices tu ingenio hasta límites insospechados. Aquí
hay libertad absoluta, y ningún tipo de problema.

–   Sonido: El recinto es un bosque a las afueras de París, cerca de los
parques donde se celebra Roland Garros. 3 escenarios bien separados
distancias kilométricas que evitan solapes de sonido.

–  ¡¡Hay un minifestival para los niños!!

–  Horarios: los conciertos empiezan a las 3 de la tarde y terminan sobre
la 1 de la mañana para poder usar el transporte público de vuelta, lo
cual te deja, si te da por descansar, la mañana siguiente libre para
disfrutar de la ciudad.

–  El público: la mayoría, franceses, aunque con un gran número de
españoles (erasmus, exiliados…), muy respetuosos con los conciertos.
Raros a veces, pero entretenidos.

–  Prácticamente no hay colas para los baños ( casetas de madera
extremadamente limpias para ser francesas ), ni para pedir bebidas.

–  La lluvia. Sí, una romántica.

–  ¿He dicho que es en París?

Rock en Seine 2010 (Foto: Ugo Méda)

CONTRAS

–  Alojamiento y regreso: OJO! Para futuras visitas, si queréis un
consejo, ya que el el festival es a las afueras de la ciudad, buscad
hoteles cerca del recinto para ir y volver al centro cuando queráis y
no al revés. Es TAL el caos que se forma a la salida que intentar
coger el metro, un taxi, un bus urbano o similar es casi casi misión
imposible.

–  Aglomeraciones: No es un festival de salida escalonada. Normalmente te
quedas hasta el último concierto, por lo que la salida ( hay que pasar
por debajo de un túnel) se hace un poco agobiante. Más teniendo en
cuenta el incidente del Love Parade. No apto para claustrofóbicos.

Viernes 27 de Agosto

–  Una verdadera lástima, lo resalto, que por problemas logísticos de

transporte no llegáramos a tiempo para ver a Band Of Horses

–  Foals: Creadores de himnos altamente bailables como Cassius o Spanish
Sahara ( muy material de banda sonora de series adolescentes), los
ingleses defendieron sus dos largos con soltura e intensidad

–  The Kooks: Siempre digo lo mismo de este grupo: nunca serán el grupo
de tu vida, pero si toca verlos en directo, no decepcionan. Te sabes
la tonadilla de la mayoría de las canciones, canciones cuya única
pretensión es ponerte una sonrisilla en la cara y, bueno, lo
consiguen. A destacar la gran cantidad de público español erasmus en
este concierto, que en cuanto te escuchaban decir algo en español, se
acercaban a saludar.

–  Black Rebel Motorcycle Club: Autores de uno de los discos más sonados
de la primera mitad de 2010, el rock de los americanos supuso el fin
del tono amable…y del buen tiempo. Oscuros y con medio festival a
sus pies cuando tocaron el TEMAZO que es Weapon of Choice, dejaron muy
buen sabor de boca al público que empezaba a mojarse.

–  Blink 182: Más por curiosidad que por otra cosa y dado que, de
adolescentes todos hemos cantado alguna cancioncilla de esta gente,
nos acercamos a ver qué podían ofrecernos. Cumplieron con creces las
expectativas de los que suponemos fans que llenaron su escenario y, a
nosotros los curiosos no se nos hicieron pesados, así que, muy bien.

–  Underworld: Cerrar el primer día de un festival al que vas por primera
vez con un concierto en el que suena la enorme Born Slippy.
Definitivamente, oui.

Foals (Foto: Julien Benatar)

Sábado 28 de Agosto

–  Stereophonics: A las 5 de la tarde, después de una visita fugaz a
París, resulta que toca uno de tus grupos imprescindibles, de los que
son parte de la banda sonora de tu vida. Y tocan todo temazos (
olvidando quizá demasiado su último disco). Y no hay casi público. Y
lo ves con amigos que son tan fans como tú. La perfección hecha
concierto.

–  Two door cinema Club: En el escenario de la cascada, lleno a reventar, se presentaban uno de los hypes del año. Quizá con una propuesta demasiado festiva para ser las 5 de la tarde, no lograron contactar con un público aun frío al que le costaba arrancar algún tímido baile.

–  Jonsi: Rarezas de la que escribe: NO me gusta Sigur Ros, pero el primer disco en solitario de su frontman me tiene loca. O tenía. Supongo que la versión más electrónica es la que me hubiera ganado, pero el triste hecho de que, unos días antes, perdiera parte del equipo instrumental en Portugal y se lanzara a versionarse a sí mismo acústicamente, no era lo que esperaba. Concierto descafeinado para mí.

–  Queens of The Stone Age: Tras la pequeña decepción que supuso el concierto de Jonsi, los QOTSA, perdón, los enormes QOTSA hicieron olvidar por completo el frío que dejó el islandés. Tienen canciones y tablas para repartir y allí saltaban hasta los de las colas de los baños. Es lo bueno de llevar grandes grupos sin disco nuevo bajo el brazo: ofreces temazos sin descanso a los fans y caemos todos. “Go with the flow”, canción de la jornada.

–  LCD Soundsystem: Siguiendo la estela de los anteriores, se dedicaron también a repartir grandes temas a todo el que pasaba por allí. Un no parar de bailar hasta que, de repente, terminan con su “New York, I love you, but you’re bringing me down”

–  2 Many Dj’s: No fallan. Son la FIESTA. Entrecruzando temazos e imágenes y luces, allí nadie parecía querer irse a casa

LCD Soundsystem (Foto: Julien Benatar)

Domingo, 29 de Agosto

The Temper Trap: Con un entusiamo totalmente discordante con el número de personas en el público ( una gozada acudir temprano al festival ), otro de los hypes de la temporada repasaron su primer disco con un resultado bastante decente. Carne de cañón para música publicitaria, los temas de Conditions, con su Sweet Disposition a la cabeza, merecieron acortar el turisteo de esa mañana por París.

–  Eels: Con una banda que demuestra que, Él, juega en otra liga, Mr E.  salió al escenario parapetado tras la barba y las gafas de sol que lo caracterizan para repasar, uno tras otro, temas que te arrastran al blues y el rock de la América más profunda, en la que cada canción es una historia de perdedores y pérdidas. Y entre ellas, una versión, la de Summer in the city, bastante apropiada para lo que allí sucedía.

–  Beirut: Sin tiempo para recuperarnos anímicamente de la lección de música ofrecida en el concierto anterior, Zach Condon y sus amigos, es decir, Beirut, le dieron otra vuelta de tuerca más a lo de “jugar en otra liga”. Viaja por el muendo, coge instrumentos y melodías de allí por donde pases y transforma una melodía zíngara en una canción para no olvidar. Parece difícil, pero este insultantemente joven músico lo consigue disco tras disco y, lo que es mejor, en el directo. Pelos de punta.

–  The Ting Tings: Quizá la nota más oscura del perfecto domingo del festival. Hordas de adolescentes ( recordemos, no hay límite de edad en este festival) franceses, ansiosísimos, consiguieron evacuar a base de mal a todos los que estábamos al pie del cañón para ¿disfrutar? del concierto bailable, sin más, del dúo.

–  Arcade Fire: Arcade Fire son la épica. El efectismo. Da la impresión de que sale a tocar un ejército entero cuando salen al escenario. Cada canción es un himno, no hay duda. Y lo viven como tal. Exiliados en la ladera del escenario por culpa de los adolescentes antes mencionados, fuimos testigos, casi sin creerlo, de cómo se crecían entre tema y tema. Y, entonces, comenzó a llover. Y siguieron tocando. El propio Zach Condon salió a tocar parte de los vientos. La imagen, en suma, era una barbaridad. Y, entonces comenzó a diluviar. Tuvieron que parar, tras poco más de una hora, por peligro de electrocución. Pero el público, que había agotado las entradas, siguió cantando, haciendo las voces y los instrumentos. Y los canadienses, esupefactos, volvieron a salir y armados con los instrumentos que quedaban sin enchufar, al pie del escenario, siguieron cantando. Los que estábamos allí, cantando a voz en grito “Wake Up” podremos escribirlo y describirlo durante años, pero será muy difícil intentar transmitir qué se siente cuando, bajo el diluvio universal, alcanzas la eternidad musical.

Arcade Fire (Foto: Julien Benatar)

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