Disco de la semana: “Un gramo de fe” – Pony Bravo


Hola amigos, soy John Nash vuestro redactor favorito de El Gallo Verde, ese que en su momento os presentó a grupos tan dispares como Facto Delafe y Las Flores Azules, Manos de Topo, Manel o El Columpio Asesino.  Hoy vuelvo con el fantástico segundo disco de los sevillanos Pony Bravo, “Un gramo de fe”  el cual, como podréis comprobar por mis antecedentes, no es nada fácil de digerir a la primera escucha.

A lo que vamos, Pony Bravo son Daniel Alonso, Pablo Peña, Darío del Moral y Javier Rivera, una procesión sevillana creada en 2006 por Daniel Alonso, compositor de música para danza y artista gráfico, junto a tres miembros del grupo Renochild. Sus influencias son de lo más variadas y van desde The Doors o Talking Heads a Morente o Bambino; de Kraftwerk a Triana.

Después de poner en circulación  varias demos, en febrero de 2008 editaron el EP El Miedo a nada” (Discos Monterrey), que actuó como presentación de Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias) (Discos Monterrey) primer disco de la banda autograbado y producido por Raúl Pérez, ingeniero de sonido que ya venía colaborando con ellos desde las primeras maquetas.

“Un gramo de fe” (El Rancho, 2010) ha sido grabado, mezclado y producido también por Raúl Pérez en su estudio La Mina y ha contado con la participación Spazzfrika Ehd (Za!), Papa Dupau (Za!) y de Fran Torres (música prepost y millonesdetrillones). Trece gramos musicales como siempre en descarga legal y libre de impuestos gracias a la licencia Creative Commons.

Pues bien, antes de nada, vuelvo a reiterar que el universo de Pony Bravo dista mucho del de la mayoría de las bandas que podríamos considerar indies de nuestro país, y no digamos ya de las demás. Para comprobarlo podéis echar un vistazo a sus portadas y carteles donde Daniel Alonso mezcla el imaginario religioso sevillano con la cultura pop de las últimas décadas (por lo visto los capillitas se lo han tomado con humor). Y de eso se trata de mezclar, pero mezclar desde el buen gusto y la valentía, (no de mezclar vodka con agua con gas, por ejemplo). Por suerte y a pesar de su supuesta aspereza, cuando todos los componentes de Pony Bravo entran en sintonía consiguen momentos notables al alcance de muy pocas bandas españolas actuales.

Desde la original voz de su cantante, a medio camino entre Jerez y Connecticut, lo primero que resulta destacable de Un gramo de fe” es que se mueve por el mismo camino que su antecesor, aunando de una forma única Andalucía con el rock sureño de Estado Unidos. Ah! En su primer trabajo intercalaban inglés y castellano pero en éste  segundo se han decantado por el idioma patrio sin que los temas pierdan un ápice de ese encanto allende los mares.

Otro aspecto relevante es la configuración del disco como una especie de ruta psicodélica, a veces espiritual y a veces un poco surrealista, pero con un itinerario prefijado desde la salida por una base rítmica firme y  siempre en primera línea que nos va marcando el trayecto a modo de mantra (y que lo peta en mis nuevos altavoces con subwoofer).  En esa variante del kraut (subgénero que no digería muy bien hasta este disco… ¿lo que hacen Hidrogenesse es Kraut?) es donde parecen haber encontrado el lugar propicio para experimentar con unos  teclados que surfean sobre una vigorosa ola de guitarra, bajo y batería.

Pero vamos a las canciones:

La voz del hacha, puede que sea el comienzo más chocante de un disco en los últimos años, por cómo sorprende desde la primera nota y desde la primera frase: <la voz del hacha dice la verdad, parte el tronco justo por la mitad. Arde el naranjo en el ojo del borracho. Qué bonito está el monte apagando la luz del coche. Cuando el carabo suena de noche…> cuatro frases y un sonido vehemente, propio y atmosférico en cierto modo (como le gusta decir a Agustín Fuentes).

Noche de setas, es de los temas más brillantes del disco. Un delirio total con frases del estilo a “con una cantidad menor, hubiera sido mucho mejor” con las que ya está todo dicho.

Super-broker está muy de moda por lo irónico de su propuesta; una crítica al actual caos económico, donde las trompetas y clarinetes de los amigos de Za! entran y salen a su antojo acompañando a ese encantador organillo.

Ninja de fuego, versión libre de un tema de Quintero, León y Quiroga. Homenaje a Manolo Caracol y su “Niña de fuego”. Todo un hit para los fans.

Fulleroparece ser un experimento en clave de jam session efímera con un final rockero; vamos, una instrumental.

El campo fui yo es un buen ejemplo de los Pony Bravo cosecha 2010, no muy distintos a los de hace dos temporadas pero con un cariz electrónico/bailable más marcado.

La rave de Dioses cuanto menos tecno-galáctica y se erige como base inspiradora del disco, en cuya letra nos encontramos su denominación. Un hit inmediato (y muy pinchable, aunque mis compañeros no quieran).

Pumare-ho!es la calma, la serenidad, el sosiego, de la mano de una marea reggae de tempo pausado que  narra la crónica de un desalojo anunciado en la plaza del Pumarejo (Pumare-ho) de Sevilla.

Lo más difícil del mundocon letra de Morente para la versión más tranquila del disco.

China da miedovuelve al ataque de las reivindicaciones económico sociales, ahora contra el gigante asiático. Y es que esto me lo vienen diciendo a mí en la carrera desde hace muchos años. Se rumorea que hay algo de ska por ahí metido, pero yo no lo acabo de ver.

Salmo 52.8 supone una vuelta a la psicodelia más hipnótica y bucólica, con inevitable retorno a lo  rural  <soy un olivo, aceituna brillando al sol.>

Mangostava tocando a fin con un interludio en clave bossa-nova.

Hipnosis groove cierra con esta mini-lección de yoga que nos deja con una amplia sonrisa.

Recapitulando, “Un gramo de fe” supone la evidencia de cómo se puede evolucionar manteniendo calidad y estilo propio. Sin embargo hay que tener en cuenta que este trabajo solo se puede juzgar desde una escucha en su totalidad; únicamente así se pueden asimilar los conceptos, el humor y la ironía que destilan estos sevillanos. (Cómo se nota que estoy de exámenes).

 

3 Respuestas a “Disco de la semana: “Un gramo de fe” – Pony Bravo

  1. Lo siento pero me tengo que pronunciar, les escuché en radio3 hará… no sé, mucho. Y me parecieron una broma. No me gustaron nada nada de nada…

  2. Me han dicho que en concierto son brutales. A mi “Niña de Fuego” me parece un temón TOTAL!

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