Canciones de la Semana


“Supermassive Black Hole” de  Muse. Canción elegida por Verónica Fernández.

Esta es una de las canciones que más he escuchado estas últimas semanas. Quizá no sea una de las  favoritas o más conocidas de Muse pero es una de las que más me gusta.

Su ritmo cañero me transmite energía y fuerza y me anima bastante en un día complicado.  Los arreglos vocales de Matt Bellamy me parecen práctimante imposibles y quizás por elo me encantan.

“Ver en la oscuridad” de Deluxe. Canción elegida por Juan Manuel Subirán.

La emoción que contiene esta canción es difícil de superar a pesar de que Xoel desarrolla el tema con frases sencillas y palabras cotidianas.

He tenido la suerte de escucharla en directo en varias ocasiones, dejándome llevar por la música y su mensaje. Lo de ayer ya pasó y lo que tenga que ser será, disfruta ahora de lo que tienes en frente, del momento: Una noche de aventuras en una ciudad inmensa, eufórico en un festival, o en una plaza abarrotada al lado de tus amigos mientras un bomberos riega a los presentes.

“Jacqueline” de Franz Ferdinand. Canción elegida por El_Tesorero.

El Dcode, a pesar de verse reducido a una sola jornada, no pierde fuerza este año con un cartel en los que los neoyorquinos Vampire Weekend, que estrenan un esperado disco, son los últimos confirmados. Sin embargo, son los escoceses Franz Ferdinand los auténticos cabezas de cartel; lo son y lo serán siempre allá adonde vayan, por todo lo que han supuesto para la música de las últimas décadas, pues fueron ellos los que sacaron la música independiente de su cofrecito secreto de marginalidad para hacerlo popular entre las masas ávidas de escuchar propuestas diferentes a los estereotipos impuestos por la industria de principios de siglo.

Personalmente descubrí a los de Glasgow a través de la Rolling Stone; yo venía escuchando mucho nü metal intentando cubrir el hueco que me había dejado la disolución de mis queridos Héroes del Silencio. Sin embargo todo aquello se me hacía demasiado oscuro y artificioso para unos años de mi vida muy ilusionantes y prometedores, por lo que no paraba de buscar nuevas referencias en dicha publicación (la Rockdelux se me antojaba, y se me antoja aún a veces, una enciclopedia un tanto pretenciosa sobre un mundo que me resultaba muy muy lejano…).

En seguida me enamoré de aquello que llamaban post punk revival, de la estética new wave, de la century gothic en la portada, de aquellas guitarras que, aunque afiladas y contundentes, invitaban a bailar como una quinceañera en un guateque de los 60. Y fui uno de los pocos locos que pagamos 70 pavos de la época por una entrada del concierto de U2 en el Vicente Calderón sólo porque traían a Franz Ferdinand (y a Kaiser Chiefs) como teloneros.

Este verano, en un año en el que me debato entre el deporte nacional (estar en paro) y el freelancismo (bonito eufemismo que me he tenido que inventar), tengo la oportunidad de volver a verlos, ya como uno de los reyes del panorama internacional, y cargados con un buen puñado de discos que seguro que suenan en directo como un jodido coro de ángeles.

“Jacqueline” es el primer corte del primer disco de Franz Ferdinand (Domino Records, 2004). Es la primera impresión que tuvimos de los escoceses (si obviamos los singles) y, aunque el álbum tuvo temas con mucha más repercusión, es mi favorita de entre todo su repertorio. Habla del verano, de amores imposibles y de no tener un duro; una letra con casi 10 años de antigüedad pero no ha perdido ni un ápice de vigencia.

“Emborracharme” de Lori Meyers. Canción elegida por Isa P.

Esta semana, gracias al Disco de la Semana hecho por mi compi Verónica, me la he pasado volviendo a escuchar (ya ves tu, como si hubiera dejado de hacerlo) el disco de Lori Meyers. Sinceramente, antes de leer su crónica ni se me había pasado por la cabeza que se podría interpretar de esta manera, pero después de leerla y meditando cada canción no te queda más que darle la razón.

En realidad estoy de acuerdo con su interpretación de todas las canciones excepto por esta, que yo la había pillado de otra manera. Cuando leía lo que Verónica había escrito sobre ella, me vino a la cabeza cierta crónica que leí no hace mucho que decía que este disco estaba hecho para otra generación, la de los adolescentes, porque meter palabras como whatsapp y follar en una canción como que no representaba a generaciones más “mayores” (ventitantos/treintaypocos) y recordé, como si fuera ayer, lo que pensé cuando leí eso… “Yo, con 30 (vale, 31), veo el whatsApp, tengo ganas de follar (a veces jaja) y, además, me encanta esta canción”.

Y por eso, esta es mi canción de la semana.

Por cierto, con esto no quiero yo desmerecer las interpretaciones o gustos de nadie, ¡que nadie se ofenda!

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