SAN MIGUEL PRIMAVERA SOUND 2012.

She, nuestra corresponsal en el extrarradio festivalero, nos cuenta los pormenores del gigantesco crisol de culturas (y culturetas) que ha supuesto una edición más del festival barcelonés por excelencia.

Foto: Christian Bertrand

 Una vez que alguien se decide a ir al Primavera Sound por primera vez, las posibilidades de reincidencia son altísimas. No es un festival precisamente barato, pero, pensado con tiempo, la relación calidad-precio es excelente y nunca, NUNCA, defrauda. Por tercer año consecutivo la que suscribe ha tenido la suerte de poder acudir de nuevo al Parc del Forum y disfrutar del que, probablemente, sea uno de los mejores festivales de Europa.

PROS:

– No hay camping. Esto hace desaparecer a los zombies presentes tras horas y horas de maldormir.

– El público: Siempre defenderé que es el único festival español en que la gente, más que a emborracharse y festejar que está de parranda, va a escuchar música.

– La oferta: Sumando todos los grupos, todos los escenarios, las partes de la ciudad, el auditorio…te sale una vida entera que malgastar para poder ver todos los conciertos de sólo un año.

– El precio: A ver, que quede claro. El PS es rentable si te organizas bien. Dos semanas antes es imposible, pero en Octubre, la entrada sale por menos de 100 euros, el alojamiento cerca del recinto, con ofertas increíbles. El cartel, a esas alturas, ni lo sabes, pero la experiencia demuestra que da lo mismo, nunca defraudan. Como resultado de esta organización, la relación calidad-precio musicalmente hablando es inmejorable.

– El auditorio: No hay ningún sitio en el mundo que suene como el Auditori. Los conciertos que se dan ahí, además, magníficamente elegidos hacen que ver un concierto a las 4 que, a priori, puede ser una idea de pereza máxima se convierta en una experiencia increíble.

– El feedback: Es curioso como un festival tan a gran escala como este tiene tanto contacto con sus asistentes. A lo largo de los años, desde votaciones en el foro oficial para elegir algunas de las actuaciones hasta respuestas en directo del director del festival, Gabi Ruíz desde su twitter sobre los problemas que iban surgiendo. Todas las ideas son escuchadas.

– Los alrededores: Puede que los puestos de comida dentro del recinto sean un poco caros ( y raros, ¿sabiáis que existe el pan vegano? ¿qué animal da pan?), pero los alrededores llenos de bares con menú del día pueden salvarte. Además estás al lado de la playa. Y estás a 10 minutos en metro del centro de la ciudad. Y esa ciudad es Barcelona. Nada más que añadir.

Foto: marcoo®

CONTRAS:

– El público. El mismo pro se vuelve contra cuando aparece el “postureo”, esa técnica ancestral que consiste en ir a un concierto sólo para decir que has ido. Cuanto mejor sean las críticas del último disco de ese grupo ( llamémoslos, por ejemplo, Beach House), más gente habrá. Llegué a ver grupos enteros de cháchara la hora larga de concierto DE ESPALDAS la escenario. Que a mí no me importa que se haga, pero EN SILENCIO. Agárrate a tu Smartphone, tuitea todas tus impresiones, ve ganando tiempo pasando el instagram a las fotos, pero CÁ-LLA-TE.

– Las distancias: El Parc del Forum más los terrenos aledaños en los que se siguen celebrando conciertos miden más o menos, 3 km. Sí. Imagínate equivocarte de escenario para determinado concierto y tener que desandar todo el camino. Razón por la que te puedes perder la primera canción de Rufus Wainwright, por ejemplo, o no poder solapar conciertos porque te espera una caminata de 20 minutos mínimo entre uno y otro. Este año, eso sí, en previsión, una fue preparada y entrenó durante semanas, puente arriba, puente abajo del Guadiana para no volver echa un guiñapo como el año anterior.

– Los solapes, la inabarcabilidad: Los tropecientos conciertos que puedes ver, de repente, se te juntan en tiempo y no en espacio. Si quieres ver a Wilco, tienes que renunciar a ver a Beirut. Si quieres ver a los Kings of Convenience, dile adiós a Atlas Sound. Si te planteabas ver qué tal Chromatics, St Ettiene al carajo. Y así, sucesivamente. Es lo que hay. ¿Consejo? Una vez que tomes la decisión, olvídate del otro grupo. No lo escuches, no preguntes qué tal. Como si no hubieran ido.

Foto: santisss

JUEVES

Por razones que no vienen al caso, empecé el festival más tarde de lo que suele habitual en mí. Fuentes cercanas aseguran que el retorno de Afghan Wings fue espectacular, pura vida noventera con una calidad de sonido envidiable. Sobre los conciertos a los que pude asistir:

Death Cab for Cutie: Cuatro años sin pisar España para los de Ben Gibbard ( también conocido como el ex de esa mujer icono de poperismo rancio que es Zooey Deschanel). Con un último disco quizá no tan brillante como Plans o Transatlanticism, quizá el set list que escogieron no fue el más adecuado para un retorno; sin embargo, la energía que derrocharon suplió lo demás, hasta algún fallo de sonido. Instrumentalmente, perfectos. Y para los fans, una gozada.

– Beirut: Para mí, el ganador del festival. Renunciando a Wilco ( vistos por última vez hace dos menses), Zach Condon ofreció a los fieles, que éramos bastantes más de lo que cupéa esperar, un concierto espectacular. Anocheciendo, con el mar de fondo y un público entregadísimo que tenía al americano totalmente abrumado, las trompetas y demás instrumentos poco habituales que suele utilizar consiguieron enamorar a todos los presentes.

– Franz Ferdinand: Fue curioso ver cómo la mayoría del público asistente al festival, los mismos que criticaron en el momento de la confirmación, acudían gota a gota a este concierto para sacar el hooligan que llevan dentro. Personalmente, fue la más aburrida de las veces que les he visto, pero consiguieron llenar el escenario principal.

– Spiritualized: La espantada hacia el concierto de Franz Ferdinand consiguió que, contra todo pronóstico, uno de los grupos que ha sacado mejor disco en esta temporada se encontrara con medio aforo para dar, eso sí, una gran actuación. Los coros góspel, la estética eclesiástica y, seamos sinceros, lo BUENAS que son las canciones de este grupo consiguieron que aquello fuera toda una experiencia musical espiritual.

Foto: Wexxie

VIERNES

– Rufus Wainwright: Tras desandar tooooodo el recinto por un error de cálculo, me encontré con un Rufus hortera en el vestir, como siempre, pero elegante en forma y fondo. Muy afectado todavía por las recientes muertes a su alrededor y el nacimiento de su hija, rodeado de una más que aceptable banda (entre los que se incluye Teddy Thompson para regocijo de la que escribe, que es muy fan), regaló su torrente de voz para repasar algunos de sus éxitos, versionarse a sí mismo y vendernos las canciones de su último disco.

– I Break Horses: Apostar por un grupo sueco es siempre apostar a caballo ganador. En uno de los escenarios difíciles de encontrar, demostraron que están un paso más allá del hype y que no sólo vivirán de un single

– The Cure: A ver, esto es difícil. Aquí todos somos fans de The Cure. Quiero decir, no conozco nadie que alguna vez me haya dicho: no me gustan. Te sabes los temazos. Se te van los pies. Sonríes si escuchas los primeros acordes de “Friday, I’m in love”, pero la verdadera prueba de fanatismo viene cuando The Cure decide dar un concierto de tres horas. Tres horas y diez minutos, para ser exactos. El sonido bien. Robert Smith, en su papel totalmente, muy bien. Por cada temazo, 100 posers desaparecían de escena. Personalemente, aguanté más de hora y media, hasta que tuve que ir a cambiarme de ropa al hotel. Para cuando volví, seguían a lo suyo, con cada vez menos público. Esperando al siguiente concierto, a dos kilómetros de allí, me llegó un mensaje de “por fin están tocando Boys don’t cry”. En el quinto bis.

– M83: Llegué sin fe a este concierto. Me gustaban bastante antes de dar el pelotazo con Midnight City y no sabía con qué me iba a encontrar exactamente, así que para mí fue la mejor sorpresa de todo el festival. Entregadísimos, pusieron a bailar a todos los asistentes. A su favor, además, juega que no fue la cancioncita de marras la mejor que tocaron. En su contra, lo cortísimo de la actuación.

– The Rapture: Animados por M83, lo de The Rapture fue ya el fiestón. Magníficos hacedores de singles y habiendo firmado dos de los mayores rompepistas indies del último año, hicieron moverse hasta a los que aguantaron las tres horas ( y diez minutos) de los Cure. La apoteosis llegó con la gran ‘How deep is your love?’ que en directo es un melocotonazo de escándalo.

Foto: martyville

SÁBADO

– Father John Misty: El autor de mi disco más escuchado en lo que va de año tocaba en el Auditori a las 4 de la tarde. Verlo, aunque sin banda, bien merecía un ratejo de cola a esas horas. Armado con su guitarra y su sentido del humor, el exbatería de los Fleet Foxes puso el corazón al revés a más de uno con una magnífica voz que llenaba todo el escenario. Nadie estaba allí por casualidad y nadie salió de allí indiferente. En mi caso, rendida a sus pies por los siglos de los siglos. A pesar de llevar escote.

– The Right Ons: Siempre hay un concierto al que vas en el Primavera para cubrir un hueco en la agenda que no sabías que tenías. En mi caso, este año, fue éste. Enérgicos y pudiendo haber salido de cualquier garito de Manchester, no debe ser fácil animar al público a las seis de la tarde del tercer día de un festival. Pero se lo curraron bastante y lograron el visto bueno.

– Lisabö: Los vascos se prodigan poco. Y hacen mucho, mucho ruido. Ruido del que te pone el pulmón derecho donde el apéndice. Ruido muy bien hecho.

– Kings of Convenience: Del ruido a la paz que desprenden los noruegos allá por donde pisan. Convencidos de que la mitad del público estaba allí por casualidad y con sendas guitarras, dieron uno de los mejores conciertos del festival, convirtiendo en silencio todo el ruido anterior. Son Adorables. Tocan bien. Tienen canciones bonitas. Lo dicho, la paz en su más amplio sentido.

– Beach House: El concierto del aparentar. Dos años atrás tocaron en uno de los escenarios pequeños y, rompiendo todas las previsiones, no cabía ni medio alfiler ( yo huí para poder respirar). Tan esperados. Tan buen disco este Bloom de 2012 que aquello estaba lleno de gente que quería decir que estuvieron allí. El peor público para uno de los mejores conciertos, así que un resultado un poco agridulce. Ellos, sobre todo ella, perfectos, contenidos pero emocionantes, se merecen estar donde están.

– Chromatics: Siempre digo que a mi la electrónica ni me iba ni me venia hasta que empecé a escucharla por obligación en los festivales. Chromatics es uno de esos ejemplos. Parte de la corriente a la que podemos llamar “música surgida de la película Drive” estuvieron más que correctos.

– Yo La Tengo: Los fallos de sonido del escenario donde tocaban se hicieron patentes sobre todo en el concierto de los americanos. Tampoco el público que “pasaba por allí” ayudó. Como resultado, un concierto que sonaba a desgana.

– Justice: Todos sabían ya que el festival estaba terminando. Y llegan Justice y salen a hacer lo suyo. Y el público rompe a bailar y se vuelve loco. En un concierto así no se espera nada más y, claro, nada menos.

– Neon Indian: Concierto visto también por casualidad mientras descansábamos en los escalones de su escenario. Bastante decentes a pesar de no tener ni idea de quiénes eran, fueron congregando lo que quedaba de público que se repartiría ya entre los dj’s que cerraaban

– Dj Coco: El cierre tradicional del festival. Una sesión de pop-rock con todo el personal del evento subido en el escenario y las últimas horas en el Parc del Forum hasta el año siguiente.

Foto: ceasedesist

DOMINGO (Conciertos gratuitos en el Arc del Triomf)

– Lorena Álvarez y su banda municipal: Si los americanos pueden vendernos su folk como lo más de lo más, por qué no íbamos a hacer nosotros lo mismo. Jotas. Esta chica vende una revisión actual de jotas que, asombrosamente, funciona. Guardad los minivestidos y sacad el refajo extremeño, niñas, porque será la nueva moda.

– Joe Crepúsculo: Personalmente, nunca me ha gustado el rollo del Sr Crepúsculo, pero allí estaba, con su camisa roja de temazo en temazo, así que aprobado alto.

– Nacho Vegas: Este concierto fue un fenómeno bastante curioso: al ser los conciertos gratuitos en un parque, decenas de familias domingueras, niños pequeños en ristre, andaban por allí. Claro, Lorena y sus jotas, Crepus y su pop, todo muy bien. Y llega Nacho, con su Dry Martini Sexo Anal y todo cambia. Intenso a pesar de lo bajo del sonido. Impecable, como siempre.

– Yann Tiersen: Tras un diluvio universal que se arrastró a todo el que estaba allí por casualidad, el francés, ya despojado de su pasado Ameliesco dio un recital de electrónica y multiinstrumentalidad repasando sus últimos tres discos en el que se te quitaban las ganas de intentar tocar tú algún instrumento alguna vez. Muy muy muy, pero que muy fan de lo que consiguió bajo la lluvia.

– Richard Hawley: El crooner, ex de Pulp, decidió salir la noche anterior y, como consecuencia, se rompió una pierna ( no aclaró las circunstancias). Lejos de suspender el que era el concierto que cerraba este año el Primavera Sound, decidió salir con su yeso, su pernera cortada el pantalón, sus gafas de sol y su silla de ruedas a sacar, SENTADO, toda su voz y despedir con un The Ocean bastante apropiado para el momento. Al público que quedaba ni le importaba lo que estaba pasando allí, eso sí, mientras unos estábamos con el corazón en un puño, el dispositivo de cerveza-mojitos-cubatas y botellones allí montado restó parte de la magia.

En fin, ya sólo queda un año para volver. Porque hay que volver.

5 canciones para 5 días

Isa P.

La radio es una buena compañía durante las mañanas en el trabajo, sobre todo cuando te pasas la mayor parte del tiempo sola en un laboratorio. Muchos días apenas me entero de lo que suena, pero otras veces y en algunos momentos puntuales, siempre suena algo que me sorprende, que nunca he escuchado antes o que me hace cantar o bailar(pero muy sutilmente, que luego la gente piensa que estoy loca).
Durante la semana consumo 5 mañanas completas de radio y, esta semana, he decidido hacer una lista con las canciones que mas me han llamado la atención de cada día:

LUNES: No hay buen comienzo de la semana sin Wilco. Desde que tengo recuerdos (que puede ser perfectamente desde hace un mes, un año o un día), todos los lunes sin excepción escucho esta canción en la radio, camino al trabajo. Si algún día por lo que sea (vacaciones y puente) no la escucho, parece que me falta algo,  me la busco por donde puedo y la escucho.(Bendito Angel Carmona)

MARTES: Una vez mas escuchaba a Sidonie con las dos canciones que son adelanto de su próximo disco, con el que vuelven a la psicodelia de sus primeros trabajos pero con el encanto que supone para mi poder cantar en español sin inventarme las letras. Las dos son muy chulas, pero “A mil años luz” me gusta mucho, porque me encanta el estribillo que suena fenomenal con esa mezcla de voces.

MIERCOLES: Ojiplática me quedaba cuando escuche “Años 80” rescatada por Iván Ferreiro para el que será su nuevo disco, “Confesiones de un artista de mierda” que, como lo nuevo de Sidonie, saldrá en octubre. A mi es que Iván me encanta, lo flipé mucho en el concierto del Sonorama este verano, y me encanta verle al piano, se nota que lo disfruta.

JUEVES: Durante esa mañana me pase horas intentando ocupar mi tiempo durante mis ratos de espera en el curro (he de decir que en un laboratorio de análisis, sea de lo que sea, hay técnicas que requieren horas de incubación). Mientras buscaba muestras en un congelador que está a -75 grados intentando no quemarme los dedos, escuché, una vez más esta canción del nuevo disco de los Right Ons (cuantas novedades).

VIERNES: El mejor día de la semana, previo viaje a Madrid para ver a mi hermana, pasar la mañana en un centro comercial y disfrutar la noche con cena y alguna copita, si no nos entra la perritis típica. Me he pasado la mañana pensando en la maleta, que aun no la tengo hecha, y en las ganas que tengo de pasar tiempo con mi hermana y mi cuñaooooo, y ha sonado esta canción que, aunque ha sonado muchas veces, hoy la he escuchado con especial atención y me ha encantado.

Os dejo a vosotros las canciones de fin de semana, que yo me voy de minivacaciones a Ikea. Pasadlo bien y sed buenos.

Super Bock Super Rock (…Super Dust) 2011 @ Meco Portugal

TEXTO: SHE | FOTOS: FILIPA OLIVEIRA PARA PALCO PRINCIPAL

Con el lema de “ es tontería ir al FIB si tienes el mismo cartel 700km más cerca y 100 euros más baratos, además de ahorrarnos a todo el guirismo festivalero”, este año decidimos plantarnos en el SBSR, animados por las mejoras que prometía la organización en comparación con el desastre que nos habían comentado que era en realidad el festival. Dicho esto, mucho tienen que cambiar las cosas para que servidora vuelva a este festival.

PROS:

  • Cercanía: Para nosotros, moradores de la frontera, cualquier cosa cercana a Lisboa sigue siendo un pro. Autovía. Todo recto. No radares.
  • Situación: Descartada la opción del camping, sólo quedaba alojarte en algún apartamento cerca de la playa. Sesimbra fue nuestro elegido. Levantarte de resaca y rodar hasta la playa siempre, siempre es un pro.
  • Precios populares: Tanto el apartamento, la entrada, beber y comer dentro del festival y transporte público han sido muy muy baratos.

CONTRAS:

  •  NO puedes organizar un festival en medio del bosque perdido sin facilitar los accesos. Si llegabas en coche, tenías que aparcar varios kilómetros antes y pegarte por coger un bus. Si lo hacías en taxi, no había carril especial y los atascos que se formaban eran espantosos. Si venías desde Lisboa, a partir de las 19h no había buses para llegar.
  • Desorganización: Sin mapas del recinto ni manera alguna de conseguir horarios, la forma de saber qué grupo tocaba a qué hora fue hacerle una foto con el móvil a alguien que los había impreso. Saber dónde estaban los escenarios nos llevó un rato largo de exploración del lugar.
  • El polvo. El maldito polvo. Capaz de crear una nueva enfermedad: la festicosis. Para los que habéis estado en el Contempopránea, no hacen falta demasiadas explicaciones. Respirar era imposible. Por todas partes había gente con la cara tapada y gafas de sol hasta bien entrada la madrugada de la cantidad de tierra que se levantaba. Y yo, que soy asmática, estuve tirando de Ventolín y tosiendo a muerte durante tres semanas más.
  • Demasiada gente: era imposible ver un concierto a tus anchas a no ser que lo vieras desde los baños.
  • El público portugués de este festival: increíblemente maleducado y asalvajado. Nunca antes había deseado irme de un festival pero consiguieron acabar con mi paciencia y mis ganas de seguir allí.

Y ahora, lo musical:

JUEVES:

Foto: Palco Principal

– The Walkmen: Enfundados en trajes de chaqueta totalmente opuesto a lo zarrapastroso del recinto, los americanos dieron un concierto dividido en dos partes bien diferenciadas. Curiosamente, en el Primavera Sound, sólo pude llegar a la segunda, que sonó atronadora. Por eso tenía ganas de ver un concierto suyo completo. Bien. La segunda parte es la buena, sacando una energía que esconden durante toda la tediosa primera parte y dejando para el final un The Rat que siempre deja buen sabor de boca.

– The Kooks: Son un grupo que no falla nunca. No son de directos impresionantes, pero el puñado de temazos y canciones que no te puedes quitar de la cabeza que tienen te aseguran un concierto divertido y bailable.

– Beirut: Nadie se explicaba qué hacían allí. La suavidad de Zach Condon y los suyos se desmarcaba del resto del cartel de ese día y brillaba con luz propia. La conmovedora melodía que arranca de cada canción te mantiene en vilo a pesar de todos los demás factores en contra. Defendían The Rip Tide, su nuevo (y fantástico) disco y rescataban canciones como Nantes o Postcards from Italy, que toda persona debería escuchar una vez en su vida en directo sólo para comprobar cómo un artista se emociona a tu mismo nivel cuando tiene que tocarlas por enésima vez. Muy fan.

– El Guincho: Que si artista revelación. Que si disco del año. Que no. Que este tipo es un tonto con un teclado. Reconozco que tiene enormes temazos. Bombay es, probablemente, una de las canciones de 2010. Pero nunca me transmite nada. Ni ganas de bailar.

– Arctic Monkeys: Todo el que me ha hablado alguna vez de los directos de esta gente los ha puesto a parir. Intrigada, sobre todo por el hecho de que su último disco me parece un discazal, me acerqué dispuesta a opinar lo mismo. Pero los de Sheffield hicieron bastante bien su trabajo, defendiendo lo nuevo y volviendo loco al público con los temas antiguos, poniendo a bailar entre el polvo a todos los allí presentes.

VIERNES

– L.A: Es increíble la de tiempo que lleva el mallorquín defendiendo el disco de Heavenly Hell. Con un directo cada vez más trabajado, hizo un repaso al disco casi completo, algún tema nuevo y, como siempre, una versión. Esta vez, el Wicked Game de Chris Isaak. Comenzó a falar en portugués hasta que se dio cuenta de que el 95% del público era español( hasta los portugueses preguntaban por qué había tanto español en el festival) .

L.A. Foto: Palco Principal

– The Gift: Sonará a exageración, pero el concierto de The Gift podría compararse fácilmente al que Coldplay dieron unos días antes en Lisboa. Una Sonia Tavares totalmente entregada a su público y una estética de videoclip durante todo el concierto hicieron de su actuación algo espectacular. La voz y personalidad de la portuguesa brillaron durante todo el concierto. Muy muy bien.

– Portishead: Para sorpresa nuestra, el odioso público portugués no sólo abarrotó el concierto del grupo de Beth Gibbons, sino que demostró un respeto como pocas veces he podido ver en un concierto. Y es que el de los ingleses fue EL CONCIERTO del festival. Espectaculares en sonido y sensibilidad, dieron una lección de cómo un grupo de su (inclasificable) estilo, puede aturdirte todos los sentidos sin que te des cuenta.

– Arcade Fire: Son un grupo enorme. Tienen unos directos enormes. Pero se deslucieron un poco en este festival. Un público desacompasado, con el norte que parecían haber encontrado en el concierto anterior, estropeó el buen hacer de los canadienses, que lo dan todo siempre. A pesar de todo, hay que reconocer que siempre merece la pena verlos, por la épica con la que todos interpretan cada una de las canciones, como si fuera la última vez que van a tocarlas y fuera la canción de su vida.

SÁBADO:

– Brandon Flowers: Está claro. Brandon Flowers no son The Killers. Ni se le parecen. Ha sacado un disco bastante plano y olvidable. Pero sigue siendo un buen showman para un directo. Que se te haga entretenido un concierto suyo cuando empieza por la única buena canción del disco tiene bastante mérito. Intercalar versiones de sus canciones con los Killers ayudó bastante. Su versión de Bette Davis Eyes también. Terminar con Mr Brightside fue…uf, casi orgásmico.

– Elbow: Elegí ver a Elbow en lugar de lo que había en el otro escenario ( Ian Brown, en palabras de un amigo “ Si El Gincho era un tonto con un teclado, éste ha sido un tonto con una pandereta”) y no me dejaron buen sabor de boca. Hace años los vi y me pusieron la piel de gallina, pero creo que no estaban del todo cómodos y no terminaron de conectar con el público, que sólo coreaba los temas del magnífico The Sheldom Seen Kid y dejaban de lado el último disco.

Elbow Foto:Palco Principal

– Slash: Seré sincera. Estábamos muy cerca del escenario esperando al siguiente concierto y decidimos ver a Slash. Que lleva a un tipo que canta igual que Axl Rose y tocan muy parecido a los Guns’n’roses, sin llegar a ser ellos. A nuestro alrededor, y nosotros mismos, comentarios jocosos sobre todo el concierto en general. Pero entonces ocurrió. Entonces comenzó el riff de Sweet Child O’ Mine. Y se derrumbaron todos los comentarios en contra. De esas canciones que llevas toda la vida pensando que nunca verás en directo y ahí estuvimos, dándolo todo por si no se volviese a repetir.

Slash Foto: Palco Principal

– The Strokes: Todo lo que he relatado sobre el público portugués puede aplicarse a este concierto. Fuera de lo musical, fue el horror. Pero es que, dentro de lo musical, también. Concierto sin emoción. No sonó bien lo nuvo. No sonó bien lo antiguo. Parecía por momentos que miembros de la banda no estaban. Mientras, abajo, seguían los empujones, los gritos. Salí de la marabunta hacía donde ya no hubiera público mientras se sucedían los supuestos temazos y, cuando terminó, pensé : “ por fin”. Ha sido la única vez que he pensado eso durante un concierto. Y espero que sea la última.

The Strokes Foto: Palco Principal

Rock in Seine 2010

La asombrosa aparición de vuelos a bajo coste Badajoz-París y un larguísimo verano en el trabajo han propiciado que la, en principio, loca idea de “ ¿un festival en París?” se haya transformado en “¡un festival en París!”. Así que, dicho y hecho, nos plantamos en la ciudad de la luz a seguir con esta enfermedad conciertil y festivalera.

Texto: SHE | Fotografía: varios

Rock en Seine 2010 (Foto: Ugo Méda)

PROS
–    Es en París. En París, Francia. Con su río Sena. Con su torre Eiffel.
Con su Sacre Cour. París.

–    Libre acceso de alcohol. A ver, no es que se trate de beber hasta
olvidar todo lo que has visto/oído, pero  lo de prohibir la entrada de
tu alcohol con los prohibitivos precios que suelen darse en estos
eventos hace que agudices tu ingenio hasta límites insospechados. Aquí
hay libertad absoluta, y ningún tipo de problema.

–   Sonido: El recinto es un bosque a las afueras de París, cerca de los
parques donde se celebra Roland Garros. 3 escenarios bien separados
distancias kilométricas que evitan solapes de sonido.

–  ¡¡Hay un minifestival para los niños!!

–  Horarios: los conciertos empiezan a las 3 de la tarde y terminan sobre
la 1 de la mañana para poder usar el transporte público de vuelta, lo
cual te deja, si te da por descansar, la mañana siguiente libre para
disfrutar de la ciudad.

–  El público: la mayoría, franceses, aunque con un gran número de
españoles (erasmus, exiliados…), muy respetuosos con los conciertos.
Raros a veces, pero entretenidos.

–  Prácticamente no hay colas para los baños ( casetas de madera
extremadamente limpias para ser francesas ), ni para pedir bebidas.

–  La lluvia. Sí, una romántica.

–  ¿He dicho que es en París?

Rock en Seine 2010 (Foto: Ugo Méda)

CONTRAS

–  Alojamiento y regreso: OJO! Para futuras visitas, si queréis un
consejo, ya que el el festival es a las afueras de la ciudad, buscad
hoteles cerca del recinto para ir y volver al centro cuando queráis y
no al revés. Es TAL el caos que se forma a la salida que intentar
coger el metro, un taxi, un bus urbano o similar es casi casi misión
imposible.

–  Aglomeraciones: No es un festival de salida escalonada. Normalmente te
quedas hasta el último concierto, por lo que la salida ( hay que pasar
por debajo de un túnel) se hace un poco agobiante. Más teniendo en
cuenta el incidente del Love Parade. No apto para claustrofóbicos.

Viernes 27 de Agosto

–  Una verdadera lástima, lo resalto, que por problemas logísticos de

transporte no llegáramos a tiempo para ver a Band Of Horses

–  Foals: Creadores de himnos altamente bailables como Cassius o Spanish
Sahara ( muy material de banda sonora de series adolescentes), los
ingleses defendieron sus dos largos con soltura e intensidad

–  The Kooks: Siempre digo lo mismo de este grupo: nunca serán el grupo
de tu vida, pero si toca verlos en directo, no decepcionan. Te sabes
la tonadilla de la mayoría de las canciones, canciones cuya única
pretensión es ponerte una sonrisilla en la cara y, bueno, lo
consiguen. A destacar la gran cantidad de público español erasmus en
este concierto, que en cuanto te escuchaban decir algo en español, se
acercaban a saludar.

–  Black Rebel Motorcycle Club: Autores de uno de los discos más sonados
de la primera mitad de 2010, el rock de los americanos supuso el fin
del tono amable…y del buen tiempo. Oscuros y con medio festival a
sus pies cuando tocaron el TEMAZO que es Weapon of Choice, dejaron muy
buen sabor de boca al público que empezaba a mojarse.

–  Blink 182: Más por curiosidad que por otra cosa y dado que, de
adolescentes todos hemos cantado alguna cancioncilla de esta gente,
nos acercamos a ver qué podían ofrecernos. Cumplieron con creces las
expectativas de los que suponemos fans que llenaron su escenario y, a
nosotros los curiosos no se nos hicieron pesados, así que, muy bien.

–  Underworld: Cerrar el primer día de un festival al que vas por primera
vez con un concierto en el que suena la enorme Born Slippy.
Definitivamente, oui.

Foals (Foto: Julien Benatar)

Sábado 28 de Agosto

–  Stereophonics: A las 5 de la tarde, después de una visita fugaz a
París, resulta que toca uno de tus grupos imprescindibles, de los que
son parte de la banda sonora de tu vida. Y tocan todo temazos (
olvidando quizá demasiado su último disco). Y no hay casi público. Y
lo ves con amigos que son tan fans como tú. La perfección hecha
concierto.

–  Two door cinema Club: En el escenario de la cascada, lleno a reventar, se presentaban uno de los hypes del año. Quizá con una propuesta demasiado festiva para ser las 5 de la tarde, no lograron contactar con un público aun frío al que le costaba arrancar algún tímido baile.

–  Jonsi: Rarezas de la que escribe: NO me gusta Sigur Ros, pero el primer disco en solitario de su frontman me tiene loca. O tenía. Supongo que la versión más electrónica es la que me hubiera ganado, pero el triste hecho de que, unos días antes, perdiera parte del equipo instrumental en Portugal y se lanzara a versionarse a sí mismo acústicamente, no era lo que esperaba. Concierto descafeinado para mí.

–  Queens of The Stone Age: Tras la pequeña decepción que supuso el concierto de Jonsi, los QOTSA, perdón, los enormes QOTSA hicieron olvidar por completo el frío que dejó el islandés. Tienen canciones y tablas para repartir y allí saltaban hasta los de las colas de los baños. Es lo bueno de llevar grandes grupos sin disco nuevo bajo el brazo: ofreces temazos sin descanso a los fans y caemos todos. “Go with the flow”, canción de la jornada.

–  LCD Soundsystem: Siguiendo la estela de los anteriores, se dedicaron también a repartir grandes temas a todo el que pasaba por allí. Un no parar de bailar hasta que, de repente, terminan con su “New York, I love you, but you’re bringing me down”

–  2 Many Dj’s: No fallan. Son la FIESTA. Entrecruzando temazos e imágenes y luces, allí nadie parecía querer irse a casa

LCD Soundsystem (Foto: Julien Benatar)

Domingo, 29 de Agosto

The Temper Trap: Con un entusiamo totalmente discordante con el número de personas en el público ( una gozada acudir temprano al festival ), otro de los hypes de la temporada repasaron su primer disco con un resultado bastante decente. Carne de cañón para música publicitaria, los temas de Conditions, con su Sweet Disposition a la cabeza, merecieron acortar el turisteo de esa mañana por París.

–  Eels: Con una banda que demuestra que, Él, juega en otra liga, Mr E.  salió al escenario parapetado tras la barba y las gafas de sol que lo caracterizan para repasar, uno tras otro, temas que te arrastran al blues y el rock de la América más profunda, en la que cada canción es una historia de perdedores y pérdidas. Y entre ellas, una versión, la de Summer in the city, bastante apropiada para lo que allí sucedía.

–  Beirut: Sin tiempo para recuperarnos anímicamente de la lección de música ofrecida en el concierto anterior, Zach Condon y sus amigos, es decir, Beirut, le dieron otra vuelta de tuerca más a lo de “jugar en otra liga”. Viaja por el muendo, coge instrumentos y melodías de allí por donde pases y transforma una melodía zíngara en una canción para no olvidar. Parece difícil, pero este insultantemente joven músico lo consigue disco tras disco y, lo que es mejor, en el directo. Pelos de punta.

–  The Ting Tings: Quizá la nota más oscura del perfecto domingo del festival. Hordas de adolescentes ( recordemos, no hay límite de edad en este festival) franceses, ansiosísimos, consiguieron evacuar a base de mal a todos los que estábamos al pie del cañón para ¿disfrutar? del concierto bailable, sin más, del dúo.

–  Arcade Fire: Arcade Fire son la épica. El efectismo. Da la impresión de que sale a tocar un ejército entero cuando salen al escenario. Cada canción es un himno, no hay duda. Y lo viven como tal. Exiliados en la ladera del escenario por culpa de los adolescentes antes mencionados, fuimos testigos, casi sin creerlo, de cómo se crecían entre tema y tema. Y, entonces, comenzó a llover. Y siguieron tocando. El propio Zach Condon salió a tocar parte de los vientos. La imagen, en suma, era una barbaridad. Y, entonces comenzó a diluviar. Tuvieron que parar, tras poco más de una hora, por peligro de electrocución. Pero el público, que había agotado las entradas, siguió cantando, haciendo las voces y los instrumentos. Y los canadienses, esupefactos, volvieron a salir y armados con los instrumentos que quedaban sin enchufar, al pie del escenario, siguieron cantando. Los que estábamos allí, cantando a voz en grito “Wake Up” podremos escribirlo y describirlo durante años, pero será muy difícil intentar transmitir qué se siente cuando, bajo el diluvio universal, alcanzas la eternidad musical.

Arcade Fire (Foto: Julien Benatar)