Podcast El Gallo Verde: Mierda (Temporada 01, Episodio 17)

Buenos días y bienvenidos una semana más al podcast de El Gallo Verde

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Espero que no estéis teniendo un día de mierda porque precisamente de eso vamos a hablar. Y es que los excrementos están presentes en nuestras expresiones, tanto para expresar cansancio “estoy echo una mierda”, desinterés “me importa una mierda”, o hasta suerte “mucha mierda”.

El arte y la música tampoco son ajenos a su influencia y hasta el humor, porque, aunque los chistes de caca culo pedo pis tienen fama de infantiles, al final todo el mundo se ríe cuando hay mierda involucrada


Es curioso que usamos expresiones escatológicas para describir diferentes situaciones, pero cuando tenemos que hablar precisamente de ir al baño recurrimos a eufemismos, hay cientos de ellos como por ejemplo todas estas que recopiló la bloguera y excantante de Meteosat Diana Aller y de las cuales os dejamos un estracto:

Calcular tu producto interior bruto
Liberar a Willy
Mandar un fax a la competencia
Me voy a ver chi cago
Cambio en Brasil: Sale Kaká por Elano
Voy a hacer lo que Rafa Nadal, romper el servicio
Voy al Darth Vater a usar la fuerza
Voy a descomer
Tengo la tortuga asomando la cabeza
Voy a sacar la leña al patio

Lo dice Diana Aller : 65 FORMAS DE DECIR “VOY A CAGAR”

Gente de Mierda es la respuesta de Putochinomaricon, el alter ego del compositor Chenta Tsai, ante las situaciones que tuvo que afrontar al crecer siendo inmigrante y homosexual. Como su propio nombre de guerra indica, ante la mierda que sale de las bocas ajenas, lo mejor es decir las cosas claras y disfrutar de la vida.


Entre las expresiones escatológicas más habituales del castellano y de las más indescifrables está “Ir cagando leches”. Casi todos sabemos lo que significa, Hacer algo o desplazarse con rapidez y prisa, pero no todos sabemos cuál es el origen.

Ahora que hasta podemos comprar mandarinas en Amazon, se nos olvida que la logística hace un par de siglos era más complicada, sobre todo cuando se trataba de productos frescos y perecederos en tiempos en los que los frigoríficos no existían. Nos referimos en concreto al negocio de venta y distribución de leche fresca en las que se daban dos condicionantes:

En el siglo XIX la leche se vendía puerta a puerta y se transportaba en grandes cubetas a lomos de burros o caballos. Había que darse prisa para servir a todo el mundo antes de la hora del desayuno y además no existía la pasteurización que prolonga la vida de la leche fresca. Prisa+caballos+calles sin asfaltar+leche sin pasteurizar dan como resultado derrames de leche en la calle. Esta leche cruda a la intemperie se cortaba rápidamente y se volvía semisólida, lo cual sumado a la moscas y otros insectos que venían a probarla le daban un aspecto de caca de vaca blanquecina que dieron a la expresión “ir cagando leches”


Vete a la mierda es la manera más escatológica de solicitar a alguien que deje de incomodarte con su presencia. Joe Crepúsculo se lo dedica a un alguien indeterminado para que cada uno le ponga la cara de quien mejor le parezca.


En el mundo del arte decir “Esto es una mierda” a veces es literal. Sobre todo desde que en 1961 Piero Manzoni llenase 90 pequeñas latas de metal con un gramo de sus propios excrementos y las etiquetase como “Mierda de Artista”. El precio que le puso a las latas fue el mismo que la cotización del oro ese día. Un gramo de mierda por valor de un gramo de oro. Las latas de Mazoni están en algunas de las galerías más importantes del mundo como el MOMA de Nueva York, la TATE Gallery de Londres o el centro Georges Pompidou de París y una de ellas fue subastada en 2007 por 124.000 euros.

Complejo mierda Paul McCarthy

Mas recientemente, en 2008, Paul McCarthy creó ‘Complejo mierda’. Una gigantesca escultura inflable, del tamaño de una casa, que representa la caca de un perro y la expuso en el exterior del centro de arte Paul Klee de Berna, con tan mala, o buena suerte, no sabría decirlo, que un golpe de viento la levantó por los aires provocando el caos a su paso y haciendo posible el siguiente titular que es otra obra de arte en sí mismo: «Una mierda gigante siembra el caos en Suiza».

En Corea del Sur, Sim Jae-duck creo el museo de la caca, que tiene su sede en un edificio con forma de enorme taza de water. Allí podemos observar todo tipo de arte inspirado en váteres, tazas de todas las épocas o esculturas de bronce de personas haciendo sus necesidades. La tienda de regalos del museo está a la altura de lo que se puede esperar. Creo que es justo mencionar también que Sim Jae-duck fundó la Asociación Mundial de Baños para mejorar las condiciones sanitarias de los baños de diversas comunidades para reducir la incidencia de determinadas enfermedades transmitidas por la falta de higiene.


Y el trío Cariño le pone fin a nuestro programa de hoy con su Mierda Seca, que le dedican a una personas insoportable pero que a la vez ejerce sobre ellas una extraña atracción, como Sim Jae-duck y sus obras de arte escatológicas.
Y hasta aquí este episodio, espero que no os haya parecido una mierda.

Las 20 de 2020: El Gallo Verde elige sus mejores canciones del año

Bienvenidos un año más al blog del Gallo Verde

Cuando escribíamos el blog siempre publicamos las mejores canciones del año una vez el año había pasado, ¿Por si salía un temazo el 31 de diciembre? No, porque siempre nos pillaba el toro. Este año no ha sido el caso pero hemos querido mantener la tradición, aunque por motivos de salud no habrá podcast de las mejores del año, pero sí artículo.

Un conocido cantante de rock declaraba recientemente que los grupos indies son cuatro pijos haciendo cucamonas. Si opina eso de los músicos, no sé qué opinará de los que hacen listas de canciones indies.

En realidad tener que explicar por qué te gusta una canción pop es como hacerle una crítica culinaria a un MC Donald, la canción te gusta porque te gusta y la hamburguesa pues también. Aun así, hasta para lo más sencillo está claro que hay hamburguesas mejores y peores.

Además creo que cuando acudimos a una lista “de lo mejor del año”, “las mejores películas”, “los 10 restaurantes que tienes que probar en tu ciudad”… vamos más con ánimo de ver si coincide con nuestro criterio que con el espíritu de descubrir cosas nuevas o abrirnos a los gustos de los demás. Sea como sea, el jurado de El Gallo Verde, formado por Verónica Fernández Rúa, Manuel Domínguez Sáenz, José Ramón Martínez Fondón y un servidor os presentan las 20 canciones de 2020:

Elije tu propia aventura: Haz click en la imagen para escuchar la lista en Spotify o sigue leyendo para que te presentemos cada canción

20.- Your Man de Joji

Joji es el último y quizás definitivo alter ego de George Kusunoki Miller. El artista, de ascendencia japonesa y australiana, realmente es hijo de YouTube, donde creó numerosos personajes para protagonizar sus sketches. El cambio de las bromas pesadas por el hip hop más comprometido ha supuesto todo un descubrimiento, y una señal de esperanza para los jóvenes de su generación.

“Your man” no es la canción más exitosa de su segundo LP (“Gimme Love” lo ha petado en TikTok y “Run” llegó a lo más alto del Billboard). Es el tema de cierre del álbum, en el que sustituye el sonido lo-fi por una electrónica más depurada. Con él, Joji parece indicarnos su plan para conquistar las salas y festivales de todo el mundo. La línea “I’ll be your man”, “Yo seré tu hombre”, que se repite una y otra vez, parece indicarnos esas intenciones.

José Ramón Martínez Fondón


19.- I Cried At The Rave de Sonny Alven

Puede que el nombre de Sonny Alven no te suene, pero ya se lo rifan los artistas más exclusivos para llevar sus temas a las pistas de baile. El DJ y productor noruego ha demostrado un gusto exquisito a la hora de elegir sus colaboraciones, sin dejarse arrastrar por las olas del mainstream.

El nombre de Margrethe Tang, o mags como se hace llamar, te sonará menos aún. La joven compositora danesa ha tenido que tocar muchas puertas para convencer a las discográficas de que puede ser la próxima figura del electropop. Ahora Warner Music ya le ha echado el lazo.

Sonny Alven y mags han tenido que recorrer medio mundo para encontrarse en la escena escandinava, y para demostrarnos con este hit del 2020 que en el norte también saben salir de fiesta. “I cried at the rave” es una canción que habla de desamores y rupturas sentimentales, y del efecto terapéutico que tiene compartir la música con la gente. Justo lo que necesitamos para este año.

José Ramón Martínez Fondón


18.- Por si apareces de Alice Wonder

La mayoría de las canciones que he escuchado en 2020 las he encontrado de casualidad, o más bien en las listas y recomendaciones que los algoritmos me traían a la pestaña Descubrir. Yo me he dejado llevar por esas sugerencias en vez de resistirme a escuchar cosas nuevas de grupos que desconocía. La experiencia ha sido positiva, aunque también marea la infinidad de temas por explorar, y eso que yo me limitaba el reducido círculo del indie en español.

En esa marabunta se fue haciendo un hueco este tema de Alice Wonder, con ese particular tono de voz que sorprende en una cantante tan joven, y en la que se cantan sin rabia, pero sin adornos, unas cuantas verdades. Una canción larga para lo que suelen ser las composiciones pop y que cambia de ritmo hacia la mitad, transmitiendo la lucidez que nos invade cuando el tiempo nos hace revisar nuestras vidas con distancia.

Juan Manuel Subirán


17.- On the floor de Perfume Genius

Siempre que me acercaba a las canciones de Mike Hadreas acababa igual. “Demasiado oscuro para mi, demasiado experimental, demasiado ecléctico…” pero algo tiene el agua cuando la bendicen y con este TEMAZO de pop festivo con aires ochenteros, que recuerdan a Cindy Lauper y Rick Astley, Perfume Genius nos muestra su faceta más tierna, luminosa y bailable.

La letra versa sobre el amor, el sexo, la memoria y el cuerpo y según comenta el mismo Mike la escribió como una manera de ordenar sus pensamientos sobre la masculinidad y los roles tradicionales de género; para convertir esos pensamientos caóticos en algo cálido, razonado y reconfortante, justo lo que mucho necesitábamos para sobrellevar el 2020 con una sonrisa.

Manuel Domínguez Sáenz


16.- Comment est ta peine? de Benjamin Biolay

El español para cantar, el inglés para bailar y el francés para escuchar en casa. Y más que nunca en un 2020 de confinamiento, mirada perdida a través de la ventana con una taza humeante en las manos y un pensamiento de “¿cómo es posible que se haya ido todo a la mierda en tan poco tiempo?”. Pero ahí está Benjamin para arroparte con su manta de chanson con sintetizadores y preguntarte: “¿Cómo va tu dolor? El mío va así. No necesitamos practicar para tocar fondo. Deberíamos aprender a vivir con ello”. Brutal.

En realidad la canción está dedicada a Jules Bianchi, piloto francés de Fórmula 1 que tras un accidente de coche en el Gran Premio de Japón y nueve meses de agonía falleció en 2015 a los 26 años. Aunque bien pensado la vida es un poco así: damos vueltas a toda velocidad en el circuito de la rutina intentando no estrellarnos y esperando que, si alguna vez lo hacemos, Benjamin Biolay nos componga una canción.

Manuel Domínguez Sáenz


15.- Death Bed (Coffee for your head) de Powfu feat. Beabadoobee

Si hay un estilo que se adapta a la perfección a la situación de confinamiento y temporal invernal que estamos viviendo, ese es el chill-hop. Quizás no deberíamos enmarcar “Death Bed” en este género de amateurismo artesanal, pero es que el tema reúne todos los ingredientes: el inconfundible sonido lo-fi, unos samples vocales encantadores, unas rimas que se deslizan suavemente… incluso adivinamos el sonido de la lluvia de fondo.

Pero ojo, porque este tema podría no ser apto para confinados sensibles. El rapero canadiense Powfu ha tomado los samples del costumbrista tema “Coffee”, de la artista filipino-británica Beabadoobee. Pero los versos de “Death Bed” (que literalmente significa “lecho de muerte”) parecen insinuar temas como la depresión o el suicidio. En cualquier caso, la canción se ha viralizado en redes como Tik Tok o Soundcloud a lo largo del 2020, y ya supone un himno para la Generación Z.

José Ramón Martínez Fondón


14.- Ojalá te mueras de Menta

Cuando cumples los 40 las canciones dejan de hablar de ti. Eso te deja dos opciones, volver a escuchar los mismos temas de siempre o empatizar con nuevas composiciones, aunque ya no retraten tu situación vital.

En este caso Menta nos ponen ante la desagradable sensación de seguir necesitando a individuos que odiamos por el daño que nos han hecho, desear el sufrimiento de alguien en concreto a la vez que deseamos que nos quiera con todas sus fuerzas. Ni soy una mujer ni tengo un grupo con el que dar conciertos, pero la rabia que transmite no solo la letra, sino también la instrumentación atmosférica que la rodea, son fácilmente reconocibles por todo tipo de personas.

Juan Manuel Subirán


13.- La rutina de Marcos y Molduras

A mí, la música me ayuda a entender situaciones o, como es el caso, revivir sensaciones. Volver a experimentar recuerdos, no como una fría imagen distante, sino llevándote de nuevo a esos momentos en un viaje en el tiempo. No se trata de cuando te acuerdas de que sonaba tal o cual tema sino de cómo una canción de 2020 puede transportarte a 15 años atrás. O quizá eso solo me pase a mí.

Por eso le tengo tanto cariño a La Rutina de Marcos y Molduras porque con costumbrismo y frescura retratan la experiencia que supone iniciar una convivencia en la que no se esconden los detalles molestos. Banda sonora de puro pop para esbozar una sonrisa sintiéndose identificado.

Juan Manuel Subirán


12.- Siete mil canciones de Los enemigos

Cuando en 2006 nació El Gallo Verde Los Enemigos ya llevaban cuatro años separados y quizás cometiéramos el error de pasar por alto una discografía brillante sólo por el hecho de no poder encorsetarlos dentro de las filas de un indie-pop que por aquel entonces sonaba bastante más dulce que las guitarras afiladas de estos madrileños. Así que cuando me enteré que esta canción era fruto de la melodía en que trabajaba el grupo justo antes de separarse en 2002 no puede más que trazar un paralelismo con este blog.

Porque aunque en algún momento nos hayamos separado de la música, de hablar de música en nuestro caso, estábamos destinados a volver a lo que realmente nos hace felices. En fin, Los Enemigos de siempre con la certera voz de Josele Santiago al frente, afilando sus guitarras a las órdenes de Carlos Hernández, productor genial al que reverenciamos por estos lares. Siete mil canciones de las que hablar en este podcast.

Manuel Domínguez Sáenz


11.- Todo estaba bien de Carlos Sadness y Manuel Medrano

“Todo estaba bien” es ante todo una canción nostálgica. O al menos así la define el propio Carlos Sadness, que reconoce que el tema nace de una nota de voz perdida en su móvil. En la letra apela al recuerdo de los buenos momentos vividos antes de una ruptura sentimental y al deseo de resetear el presente para volver a un pasado más feliz.

“Todo estaba bien” trata sobre una relación de pareja, pero bien podría ser sobre la relación con nuestra vida anterior, antes de la pandemia. Los ritmos tropicales y la aportación caribeña de Manuel Medrano aportan luz y optimismo, pero también agudizan la sensación de nostalgia por un pasado lleno de conciertos y festivales. “Cuando todo estaba bien” bien podría haber sido una de las frases del 2020.

Por cierto, muy recomendable el videoclip dirigido por la incombustible de Lyona Ivanova, que nuevamente utiliza un single para desatar su desbordante creatividad visual.

José Ramón Martínez Fondón


10.- Tu y yo de Mujeres

Cuando a principios del año pasado Mujeres celebraban su décimo aniversario como banda estrenando “Siento muerte”, álbum de título premonitorio, pocos imaginábamos que “Tu y yo” se quedaría en el cajón de los TEMAZOS no bailados en 2020, un año sin conciertos ni garitos donde cantar abrazados esta bomba de rock garagero con un toque sixty en el estribillo que vuelve a clavarse en lo más hondo de tu cerebro.

Y es que “Siento muerte” se merecía, nos merecíamos, un recorrido de directos en festivales para, de una vez por todas, encumbrar a Mujeres a lo más alto de los carteles del indie en español. Diez canciones como diez poderosos golpes de afecto en las que “Tu y yo” sirve de presentación (Otra vez estoy ahí / de vuelta a tu corazón) que sabe a cerveza, tabaco, jäger y kebab de vuelta a casa. Si en algún momento El Gallo Verde DJ vuelve a la carga tened por seguro que hará sonar las guitarras de Mujeres.

Manuel Domínguez Sáenz


9.- In Spain We Call It Soledad de Rigoberta Bandini

Después de meses de confinamiento severo y en medio de una mal llamada nueva normalidad, porque de normal no tiene nada; cuando al que más y al que menos no le había quedado más remedio que quedarse a solas con sus pensamientos, nace este himno, confuso y mestizo, electrónico y cercano a la vez. Rigoberta Bandini le ponía palabras a lo que muchos habíamos vivido y nos dio un poco de alivio con una sonrisa.

El tiempo dirá si se quedará en una anécdota pandémica o si el proyecto de Rigoberta Bandini se consolida para seguir ayudándonos a sobrellevar el presente. Como punto positivo, decir que en youtube hay algunas interpretaciones de este tema en directo en los que no pierde ni un ápice de fuerza, así que al menos podremos disfrutarlo en algún festival cuando, o si es que, esto acabe.

Juan Manuel Subirán


8.- Apache de Exnovios

Una de las imágenes de 2020 ha sido la de las ciudades vacías de personas. Entornos urbanos que fueron invadidos durante algunas semanas por vegetación silvestre e incluso algunos animales despistados. Como si la naturaleza llamase a sus huestes a reconquistar el terreno perdido.

A principios de año, la banda pamplonesa Exnovios sacaron el EP Apache (The John Colby Sect, 2020), encabezada por este tema homónimo. En palabras de la propia banda, “ruido y melodía para abrir la puerta de un parque de hojas silvestres y margaritas impolutas”. ¿Acaso los de Pamplona tienen cierta capacidad premonitoria?

Los giros psicodélicos de “Apache” nos llevan a plantearnos sentidos ocultos en el tema. Se antoja como un canto dedicado a la naturaleza, casi pidiendo permiso por nuestra coexistencia. Las estrofas se repiten una y otra vez, como si tratasen de invocar a determinadas entidades, o como si tratáramos de reafirmar nuestro instinto de superación. Y los riffs de guitarra nos invitan a entregarnos a las plegarias de forma ritual.

José Ramón Martínez Fondón


7 Swimming Pool de Eliza and the Delusionals

Cuando estalló la pandemia, la banda australiana Eliza and the Delusionals se encontraban conquistando el mercado americano. Acogidos por grandes bandas locales, en marzo habían terminado una exitosa gira por EE. UU., en las radios americanas aún sonaba con fuerza su single “Just Exit” y se confirmaban para los primeros festivales del país.

Luego pasó lo que todos sabemos y el mundo de la música vivió un parón inusitado. Por suerte, a Eliza and the Delusionals les dio tiempo a sacar el tema “Swimming Pool”, que nos ha acompañado durante estos meses de bajona. Los recursos de power pop y las reminiscencia al soft punk americano de los 90 actúan como un reconfortante y vigorizante efecto analgésico.

Según Eliza Klatt, frontwoman y letrista de la banda, “Swimming pool” trata de sentirse ahogado en malas decisiones, no saber manejar la situación y repetir una y otra vez las mismas excusas. Algo que podría aplicarse al conjunto de políticos que han gestionado la crisis estos meses. Pero, ¿quizás también a nosotros mismos?

José Ramón Martínez Fondón


6.- Tal Vez de Castro

Una canción que surge de la cuarentena, o más bien, en cuarentena. Diego Castro, técnico de sonido de profesión, llevaba un tiempo pensando en volver a la música, ya había conocido los escenarios con Disco Las Palmeras, y al verse encerrado en casa todas las creaciones que le habían ido rondado la cabeza fueron saliendo.

Empezando por esta preciosa Tal Vez, a la que se le nota ese tiempo de maduración antes de plasmarse en letra y música. Una canción sincera, directa, que habla de nuestras debilidades y nuestros miedos, de cómo buscamos las excusas ante nuestros fracasos sentimentales. Y todo ello con una instrumentación en la que no sobra ni un acorde pero donde destacan esas trompetas del estribillo. Imposible escucharla y no tararearla.

Juan Manuel Subirán


5.- Felicidades de Amor Líquido

Un grupo tan nuevo que si buscas información de ellos en Google lo primero que sale es un anuncio de la propia banda buscando batería (y por las fotos más recientes del grupo la encontraron). Aunque su canción más “conocida” es la versión musical del famoso audio de Laura Escanés, en su breve discografía tienen otros pelotazos punk pop que son como tomarse un chupito de vodka directamente del tapón de la botella y luego seguir de farra.

Canciones intensas y rápidas como este “Felicidades” que le pone los puntos sobre las íes a esos pesados que solo buscan casito tocando las narices. Imposible no pensar en personas concretas al escucharla.

Juan Manuel Subirán


4.- Brooklyn bridge to chorus de The Strokes

En “Puente de Brooklyn hacia el estribillo” Julian Casablancas construye con la maestría de un gran ingeniero una composición de tintes ochenteros llena de dobles sentidos que juega con el amor (se separó de Juliet en 2019), el alcohol (sus problemas de adicción son de sobra conocidos) y los amigos (volver a la vida de soltero no va a ser fácil) y donde los sintetizadores funcionan como una bola de espejos dispuesta a llevarte de vuelta a tu yo más adolescente.

Así palabras como Shot, que dependiendo del contexto pueden significar desde chupito hasta oportunidad recrean una historia en la que cada uno elige su propia aventura. A mí personalmente me lleva a esas tardes de domingo en las que no había Instagram ni Twitch y te tumbabas en la cama a escuchar el “Is This” de los Strokes para repasar las correrías de la noche anterior, o sea: amor, alcohol y amigos.

Manuel Domínguez Sáenz


3.- Te Brillan de Cariño

Este tema de Cariño engaña porque empieza despacio y acelera de repente para llevarte en una montaña de emociones plasmadas en los versos de la canción: la emoción del enamoramiento, los desencuentros, la indecisión y las dudas en un cóctel de apariencia dulce pero con sabor ácido en el que no hay final feliz ni se le espera.

Cariño es una de las bandas con más potencial del panorama indie patrio en la actualidad y no han podido explotarlo como se merece en festivales este año (hasta estaban incluidas en el cartel del Coachela) pero sí en los temas que han editado en 2020, en los que, a mi parecer, han dejado de esconderse entre arreglos artificiales e ironía para mostrarse más directas y sinceras, y les sienta bien. Espero que en 2021 se confirmen con las grandes estrellas que pueden ser.

Juan Manuel Subirán


2.- Si mi rayo te alcanzara de Xoel López

“Si mi rayo te alcanzara” representa todo lo que Xoel es en estos momentos: los quince discos que lleva sus espaldas, sus influencias, la banda que le acompaña, el productor de Jorge Drexler y Vetusta Morla… pero sobre todo la personalidad de un artista donde la constante búsqueda, la experimentación y el aprendizaje reman siempre a favor de una canción redonda, que consigue abrazarte con metáforas bien logradas, así como con una mezcla de ritmos emocionante.

Xoel López triunfó con Deluxe y, cuando estaba en la cima de éxito del indie, en vez de girar al mainstream dio un volantazo a su carrera para desaparecer en Latinoamérica y volver años después con una trilogía cocinada con el poso de aquellos cantautores y ritmos propios del trópico. Ahora ese camino confluye en un disco repleto de referencias a toda una vida en el que nos quedamos como no, con la canción de corte más Deluxe.

Manuel Domínguez Sáenz

1.- Vigilantes del espejo de Triángulo de Amor Bizarro

Y en nuestro número uno otros gallegos que no han dejado de crecer con cada álbum hasta llegar a un disco que les representa tanto que le han puesto su nombre: Triángulo de Amor Bizarro. Y entre esas doce canciones brillantes emerge “Vigilantes del espejo” uno de los más pop de toda su carrera (a la altura de “De la monarquía a la criptocracia”, “Baila Sumeria” o “Estrellas místicas”).

Guiado por un riff con ecos al “Just Like Heaven” de The Cure y unas guitarras un tanto Smiths, “Vigilantes del espejo” es el himno definitivo para los que rodamos los cuarenta, esa edad tan dada la crianza de niños, la búsqueda de una ilusoria realización laboral y el recuerdo amargo de las no tan lejanas noches de fiesta. Una crítica hacia un estilo de vida tan recurrente como monótono.

Barmacia, Dr. Who, Aftasi, Chat Noir, déjate llevar.

Manuel Domínguez Sáenz

Podcast El Gallo Verde: Invierno (Temporada 01, Episodio 07)

Buenos días y bienvenidos al podcast de El Gallo Verde
Llegamos al final del año y entramos en una estación que en casi todas las culturas está asociada con la tristeza y el silencio. También con la navidad y el recogimiento en familia. Estamos hablando del invierno, tiempo de leyendas e historias a la luz del fuego.

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Una leyenda argentina dice que hace mucho tiempo, cuando los hombres y mujeres todavía no existían, la tierra, recién nacida, estaba poblada por animales. Tampoco las estaciones dividían el tiempo y, en un mismo día podía caer una abundante lluvia de primavera, hacer un calor agobiante propio del verano, soplar un fuerte viento otoñal y bajar la temperatura hasta hacer tiritar de frío como en el invierno. Esta situación no le gustaba a los habitantes del lugar y siempre se quejaban.

-Cuando el frío llega de golpe, no nos da tiempo a conseguir comida- decía el Armadillo
-Y nosotros no podemos nadar tranquilos en la laguna, cada tanto, el agua se congela- protestaban fastidiados los Cisnes de cuello negro.
-Si supiera que se viene el calor, a mi nido lo haría a la sombra, bajo los árboles y no al rayo del sol- agregó el Chingolo.
-Y yo me iría cerca del agua para refrescarme- comentó molesto el Guanaco.

Entonces, Elal, el creador y protector de todas las criaturas, reunió a los animales para ordenar las estaciones y pensó que sería buena idea que los habitantes de la Patagonia se pusieran de acuerdo entre ellos sobre el asunto. Estaban todos reunidos y los jefes de cada especie discutían mientras sus compañeros escuchaban a el Ñandú, la liebre, el Zorro, el Cisne, el Flamenco, la Tortuga, el Piche, la Cucaracha, el Puma y el Guanaco, entre otros. Como no se ponían de acuerdo y la discusión iba para largo, Elal intervino:-¿Quién quiere invierno corto y quién quiere invierno largo?
-El invierno debe durar doce meses, ni uno más ni uno menos- dijo el Ñandú.
-¿No te parece mucho tiempo Ñandú, algunos animales podrían morir de hambre?- Le preguntó Elal.
-Al que no le guste el invierno, que se vaya una temporada al norte- dijo el Ñandú con pocas ganas de ceder su posición. Recordemos que en Argentina, al estar en el hemisferio sur, cuanto más al norte se viaje, más nos acercamos al clima cálido.

Esto es un Ñandú


Como el Ñandú cuando se enojaba era capaz de dar unos picotazos terribles, nadie lo contradijo y todos permanecieron en silencio. Sabiendo esto, Elal intervino nuevamente:
-Escuchen con atención, voy a dejarlos un rato para que lo discutan y, tomada la decisión, después no habrá cambios.
La liebre, que había permanecido sentada y muy callada, como nadie decía nada, intervino gritando:
-Es mucho, las plantas no van a crecer ¿Qué vamos a comer? Nos moriremos de hambre, el invierno debe durar tres meses.
El Ñandú, levantó una ceja convencido y dijo: -Doce meses.
-Imposible, es mucho tiempo y no vamos a encontrar comida. ¡Que dure tres meses!- comenzó a gritar la liebre.

El resto de los animales no participaban y la discusión se centró en la liebre y el Ñandú. Que doce meses, que tres. Que doce, que tres. Y a medida que la liebre porfiaba, el emplumado se sentía desafiado, revolvía los ojos y pataleaba.
-¿Para qué quiere tres lunas usted?- preguntó a punto de perder la paciencia.
-Yo quiero tres porque con doce meses sé que no voy a comer nada.
Los otros animales también pensaban lo mismo, pero por miedo al Ñandú, se resignaban a un invierno eterno y a sufrir penurias y hambre.

La liebre, al ver que los demás no decían nada y que el ave no daría el ala a torcer, salió corriendo en busca de Elal. El Ñandú salió detrás de ella, tratando de darle pisotones y picotazos.
Elal al ver venir a los corredores, subiendo la voz, les preguntó:
-¿Cuántos meses de invierno quieren al final?
-Tres meses-, gritó adelantándose la liebre, burlando al Ñandú, más preocupado en asestarle un picotazo.
-Así será- dijo Elal.
Al darse cuenta, el emplumado enfurecido, siguió la persecución de la liebre y cuando la liebre estaba por entrar a su cueva, el Ñandú en una última zancada alcanzó a pisar la cola de la liebre, esta tiró y tiró hasta que la cola se le cortó, pero logró guarecerse en su cueva asustada pero con los tres meses ganados.
Así, gracias al valor de la liebre, que perdió su cola, hoy tenemos tres meses de invierno.


Cuenta la mitología griega que el origen del invierno se debe a que, Hades, dios del inframundo, se enamoró y raptó a la bella Perséfone (hija de Zeus y Deméter) cuando se hallaba en compañía de sus amigas las ninfas. En el momento en que iba a coger un narciso, la tierra se abrió y por ella apareció Hades en un carro, la toma y se la lleva para hacerla su esposa. Zeus le ordena que la devuelva a Deméter, sin embargo, Hades engaña a Perséfone y le hace comer semillas de granada, comida del inframundo, y todo el que coma comida del inframundo estaba obligado a quedarse allí para siempre; de esta forma, Perséfone se convirtió en la diosa de los Infiernos.

El rapto de Perséfone, de Bernini


Pero Deméter diosa de la tierra y las cosechas, sin su hija, cayó en una profunda depresión que hizo que en la tierra se destruyeran las cosechas y causando el hambre entre los seres humanos, lo que les llevaba a la muerte. La diosa permaneció en la tierra mientras buscaba a su hija, disfrazada de anciana sin comer ni dormir.

Zeus, viendo que la tierra quedaba desolada, las plantas se secaban y morían, llegó a un acuerdo con Hades de tal forma que repartió el año de tal manera que Perséfone pasara seis meses con Deméter y seis meses con él. Durante el tiempo en que su hija se encontraba con Hades, Deméter se entristecía y provocaba el invierno, pero la alegría del rencuentro con su hija hacía que la tierra volviera a florecer y que los campos volvieran a dar su fruto.


En las Hurdes de Extremadura el 8 de diciembre Sopla un viento helado y cortante que desciende desde la sierra de las Corujas, una montaña mágica y legendaria, una extraña figura femenina: La Chicharrona.
Su nombre, “Chicharrona”, le viene por su relación con uno de los rituales más enraizados en la cultura rural extremeña: La Matanza. Con la ella llegan las mantecas, y con las mantecas del cerdo se hacen los chicharrones, unos deliciosos bollos de harina y azúcar.

Es La Chicharrona una mujerona silvana y mitológica, vestida de pieles de cabra, que cubre su pajiza cabellera con un viejo gorro de piel de zorra o pelo de lobo, y que calza unos enormes zuecos. Lleva las pieles animales sujetas por un cinturón ancho, de donde cuelgan cencerros y calabazas vinateras. En su cuello, grandes collares formado por mazorcas de maíz ya desgranadas y chorizos enroscados.
En sus manos, los símbolos de su poderío: una vejiga de cerdo rellena de agua y un garrote, emblema de la mujer salvaje. En su regazo el símbolo fructificador de un fardel con castañas, nueces e higos pasos. De su zurrón sobresale un pergamino enrollado: La licencia. Y aún trae más en su bolsa encantada: el frío invernal.

La Chicharrona baja a las alquerías hurdanas el día en que los aires fríos se adueñan de esta parte del mundo, y desciende de sus dominios mágicos con la licencia para que los humanos puedan iniciar los rituales matanceros.

Foto de JM López para El Vuelo del Onocrótalo (link a fuente original haciendo clic en la imagen)

En el zurrón lleva el frio
Que reparte a manos llenas
Traigamos el aguardiente
Compadre, siga la fiesta
“De entre la nieve branca
abaja la Chicharrona,
licencia trae pa matar
el cebón y la cebona”


En las calles del pueblo la reciben con coplas vetustas y antiguas tonadas que hablan del frío seco que trae la Dama Salvaje, de las alquerías hurdanas, de la sierra mágica y del momento mítico en el que los dos mundos se encuentran. Y se acercan a besar a La Chicharrona, con el convencimiento de que traerá suerte a nuestras vidas y carne a nuestras despensas.

Y ya en la noche cerrada, cuando las últimas luces se apagan y el silencio se adueña de la aldea, los hombres duermen, pero los ritos no acaban. Porque en algunas viviendas “dejaban un pote de castañas cocidas con un cacho de tocino, arrimado a la lumbre porque cuando todos duermen, entra La Chicharrona a cenar en las casas. Y hay que tenerla contenta para que el año próximo también trajera la licencia para la matanza.



Y hasta aquí esta particular edición del podcast de el gallo verde, ambientado gracias a los temas
Por Navidad de Cariño
Vuelve Inverno de Luichi Boy y Adriana Proenza
E Invierno a la Vista de Ízaro y Xoel López

Eso es todo, nos vemos el año que viene,
Feliz Navidad!

Podcast El Gallo Verde: Versiones II (Temporada 01, Episodio 05)

Hola de nuevo a todos

Continuamos con nuestro programa doble especial dedicado a las versiones intentando desentrañar mediante diferentes ejemplos cuanto de original hay en cantar las canciones que otros compusieron y les dieron su personalidad.

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Porque el mundo necesita que más hombres blancos cisheteros aporten su opinión, en esta ocasión cuento con la colaboración de dos de mis compañeros Gallos Verdes que nos traen sus propuestas para seguir reflexionando sobre este asunto.

Y como aperitivo os dejo con esta cover de la sintonía de la serie Parks and Recreation a cargo del nada más y nada menos que Vampire Weekend. El grupo estaba tocando en Indiana, estado donde se ambienta la serie, pero para los que os guste el salseo, también es cierto que el líder de la banda, Ezra Koening, está casado con Rashida Jones, ¡Ann Perkins! en la serie.

Comenzamos con la canción elegida por mi compañero José Ramón Martínez que nos cuenta lo siguiente:

A menudo, las covers sirven para rendir homenaje a temas que, con el paso de las décadas, han terminado por convertirse en clásicos y en historia viva de la música. Y también para dejarnos envolver por la nostalgia de nuestra infancia, adolescencia o cualquier momento pasado, que como sabemos siempre es mejor.

Tal podría ser el caso de Ed Sheeran, Panic at the disco o Bowling for Soup, que se atrevieron en su momento a versionar el Baby One More Time de Britney Spears de 1998, que ha podido escucharse en clave electrónica, metal, country e incluso en cuarteto de cuerda. La distancia en el tiempo (han pasado más de 20 años) permite incluso a los más puristas en sus respectivos géneros acercarse a los títulos más comerciales con la excusa del homenaje, la nostalgia o la pura experimentación.

Sin embargo, el verdadero mérito de la cover es esto que hemos escuchado. Menos de un año después de su publicación, la banda Travis (que en aquella época se erigía como uno de los estandartes del indie rock que nos llegaba de Escocia) se atrevió con esta versión del que era en aquel momento el himno del pop más comercial. Lo que empezó como un juego en una sala de Inglaterra, terminó como tema de estudio incluido en su single Turn de noviembre de 1999 y en la reedición del álbum The Man Who de 2019.

La cover fue un shock tanto para los fans de Spears como para los de Travis y, en general, todos los puristas del indie. Incluso The Guardian les achaca haber abierto una de las etapas más extrañas de la historia de la música, con incontables colaboraciones entre artistas indies y mainstreams. Pero los escoceses se defienden asegurando que, aunque lo hicieron para reírse, pronto reconocieron la buena elaboración del tema compuesto por Eric Foster y Max Martin. Porque de eso se trata la cover, de reconocer sin prejuicios el valor de una buena canción.


Continuamos con la propuesta de Manuel Domínguez, que se presenta así:

Entre los djs hay una ley no escrita que dice que para que una sesión sea realmente buena el público debe conocer al menos una de cada cuatro canciones que pinches. Y para que un dj especializado en música indie consiga esto es muy posible que al final tenga que tirar de trucos como clásicos de los 80, hits del petardeo o covers del mainstream revisitadas por alguna banda underground. Porque ¿quién puede resistirse al “Girls just wanna have fun” de Cindy Lauper, a “Pantera en libertad “ de Mónica Naranjo o, en el caso que hoy nos toca, a “llorando en la Limo” de C. Tangana revisitado poco después de su salida por Cariño, el trío que volvió aponer de moda el tontipop.

Paola Rivero, Alicia Ros y María Talaverano que en lugar de llorar en la limo suspiran en vespinos; no dan vivas a Daddy Yankee sino a nuestros adorados Family y que en vez de Backlash cantan Carglass consiguieron un éxito directo para sus conciertos, una repercusión enorme llegando a sonar incluso en la BBC bajo el nombre de “carinio” (sin ñ) y un sitio fijo en nuestra carpeta de “versiones para sesiones”.


Y por último, la aportación de quien os habla.

Dentro de los grupos españoles más versionados se encuentra Mecano, desde Niños Mutantes hasta Love of Lesbian han reinterpretado sus letras. Pero creo que quienes mejor han sabido actualizar uno de sus temas ha sido Las Chillers, que le pisaron el acelerador para converti “Mujer contra mujer” en un trallazo punk pop. Si Mecano expuso una situación ante la que la mayoría se hacía el tonto en el momento de publicar la canción, las Chilllers le añaden un puntito de rabia que le viene muy bien para señar que tiene narices que a las alturas que estamos todavía sea necesario recordar que ante lo que se cuenta en la canción “lo que opinen los demás está de más”

Las Chillers tienen experiencia haciendo versiones y ya han dado su particular versión de “Como yo te amo”, “Sobreviviré”, “Sueño contigo”, “Bailando” o “Perlas ensangrentadas”


Y hasta aquí la segunda parte de este programa doble sobre versiones.

Muchas gracias a todos, nos vemos la semana que viene.