SOUTH POP ISLA CRISTINA 2012 – A POR LOS SUECOS!!!

Nuestro corresponsal especial Campini nos pone los dientes largos con su crónica de lo que ha dado de sí el festival Santa Teresa South Pop Isla Cristina 2012:

En nuestro segundo South Pop pudimos confirmar las mágicas sensaciones del año pasado, e incluso superar unas expectativas que ya de por sí eran altísimas. Por fin pudimos pisar la mítica piscina-Mickey Mouse del hotel Barceló, degustar la barbacoa de despedida y comprobar que, hoy por hoy, las bandas escandinavas se encuentran a un nivel al alcance de pocos. El South Pop de Isla Cristina tiene innumerables cosas buenas, tal y como comentábamos el año pasado, y una cosa mala: cuando te paras a pensar en que el fin de semana se tiene que acabar tarde o temprano.

El South Pop es un festival organizado para que los asistentes se sientan como en casa y para formar, durante un par de días de hedonismo, un ejército de alrededor de mil quinientos bon vivants amantes de la música.

Este año, conseguimos organizar una manada de amigos pacenses-onubenses, o lo que algún lumbrera bautizó como “onucenses” tras jincarse su cuarto Jägermeister fresquito. La mayoría de la crónica está escrita gracias a sus comentarios, así que gracias a todos ellos.

– Viernes: Seremos honestos, nuestros compromisos laborales no nos permitieron llegar a Isla Cristina antes de la actuación de The Sound of Arrows, así que no podemos hacer una crítica de los conciertos de Michael Cloup y de Delorentos. Compartimos con vosotros la opinión generalizada de los que sí pudieron verlos: fueron dos estupendos conciertos. Michael Cloup “fue muy intenso y emocionante” y Delorentos “fueron muy irlandeses”. Tras definir así a los dos artistas, respectivamente, el señor al que pregunté se fue haciendo la croqueta por una verde ladera.

The sound of Arrows: Cuando llegamos sufríamos todavía el jet lag de un viaje Badajoz-Isla Cristina, pero mientras nos acomodábamos pudimos escuchar un concierto lleno de preciosas texturas. Crearon una atmósfera mágica mientras repasaban un repertorio que recordaba a M83, Pet Shop Boys o Vangelis. La catarsis llegó al anfiteatro con su lograda versión de “The Power of Love”.

Herman Dune: Era uno de los conciertos que más nos ilusionaba del cartel tras haber estudiado con detenimiento sus trabajos Giant (2006) y Strange Moosic (2010), pero no consiguieron enganchar de la misma manera que hacen en sus discos o en sus inefables vídeos. Quizás el formato guitarra + batería se queda corto para las doce de la noche. El cantante nos recordó bastante a Chris Peterson (Búscate la vida) con gorro de picador.

De todas formas, el primer pelopuntismo del festival llegó con su hit “tell me something i don´t know”.

Buscamos entre el público al wookie azul del vídeo de Herman Dune, y nos pareció verlo, pero resultó que no, que era uno de los Friska Viljor que se había atragantado con un pictolín.

Los Friska Viljor, exhaustos tras su actuación del sábado

Whomadewho: Qué buenos son estos daneses. Tres musicazos haciendo dance-funk-rock, una de esas fusiones de estilos que los escandinavos practican con tanta naturalidad como calidad. Son animales de escenario y consiguieron dejar ojiplático al personal con su puesta en escena y su sonidazo. Se convirtieron por derecho en uno de los mejores conciertos de este South Pop.

Entre actuación y actuación y una vez terminados los conciertos, Man Pop Dj y Chicos Malos Jukebox Dj set fueron los encargados de animar el dancefloor. Nos gustó mucho Man Pop. Con Chicos Malos lo pasamos bien, aunque se nos empieza a atragantar que la moda entre algunos Djs sea basar el set list casi exclusivamente en petardeo. Hay vida más allá de las canciones infantiles y de Rafaella Carrá, amigos Djs.

-Sábado: Tras llegar tarde al desayuno, decidimos pasar las primeras horas  del día en la piscina. Amaneció nublado, pero aún así alguno terminó con el color de Patricio, el de Bob Esponja.  Un rollo muy majo por allí, con algún amago de coreografía piscinera y con una explosión de alegría un tanto descontrolada cuando sonó “pesadilla en el parque de atracciones”. Y lo bien que sienta comportarte como un niño cuando te lo pide el cuerpo. Ah! Vimos por allí a los Herman Dune. Ese es otro de los atractivos de este festival. Convives con los artistas en el hotel, en la piscina, en la playa…

“… esta me la se… lolooololololoo…”

En cuanto a las actuaciones del sábado, nos tenemos que dejar en el tintero a H-Burns, puesto que no llegamos a su concierto. Nos entretuvimos viendo cómo el señor encargado de la piscina del Barceló la sometía a una limpieza exhaustiva tras el caldo primario en que se había convertido aquello. Según sus palabras, había que “hiperclorar”. Nos quedamos con la duda de si el domingo tendría que “megaclorar”.

Francis International Airport: Dieron una actuación un poco irregular, con grandes momentos y ratos de deja vu. En un primer momento nos sedujo el punto épico que intuíamos en ellos, pero para ser sinceros, los austríacos no terminaron de conectar, a pesar de que el auditorio estaba prácticamente lleno para la hora que era. Además, daba la sensación de que perdían cierta intensidad cuando el bajista se descolgaba su precioso rickenbacker para tocar los sintes.

Nosoträsh: Creo que entre el público hubo dos tipos de opiniones radicalmente encontradas. El concierto  que llevaban preparado las asturianas no dejó a nadie indiferente. Microcanciones de un minuto a lo sumo, acertadas proyecciones que acompañaban a los “popemas” que nos iban cantando y muucha tranquilidad sobre el escenario. Probablemente si hubiesen dado este concierto a las cuatro de la tarde en un escenario al lado de la piscina del hotel y yo hubiese podido verlas desde una hamaca jincándome un mojito, mi sensación sería otra totalmente distinta, pero la verdad es que a esas horas me aburrieron bastante.

Friska Viljor: Grandes, muy grandes estos suecos, tanto física como musicalmente. Sus discos nos resultaban curiosos y fáciles de escuchar, pero sólo eso. Su directo nos dejó con el culo torcidísimo. Hicieron lo que los suecos llaman “montera en fitta” o “montar un chocho” (gracias, google translate).

Temazo tras temazo, con una puesta en escena muy cuidada (parecían la asociación de coros y danzas de Rivendel, tan élficos ellos), fueron calentando el auditorio  poniéndolo como no había estado en todo el festival, e hicieron lo que quisieron con el público. Una instrumentación y coros a cuatro voces perfectos, falsetes imposibles, sonido impecable, canciones preciosas y una fusión de estilos a medio camino entre el folk,  rock,  pop naïf… Hubo unanimidad entre nuestro grupo de amigos: fue el mejor concierto del festival.

Friska Viljor dejándonos patidifusos

El Columpio Asesino: Tras el subidón de los suecos, los navarros tenían difícil continuar con el nivelazo del grupo que les precedía. Los omnipresentes El Columpio Asesino comenzaron el concierto con problemas de afinación y de volumen (demasiado estridente) en la guitarra de Cristina, que no se solventaron hasta la tercera canción. El sonido no fue bueno, pero la gente a esas alturas quería quemar las naves y bailar lo que le pusieran por delante. Lo mejor: los bises.

– Domingo: con gran dolor de corazón, nos levantamos sabiendo que aquello estaba a punto de acabar, y qué mejor que ahogar las penas mientras escuchas enterito el discazo “Un soplo en el corazón” de Family.

La barbacoa de despedida era de verdad una barbacoa, y no la parrillada pop/engañifa que hacen en otros festivales (tenía que decirlo).  Invitaron a los asistentes a todo tipo de cosas ricas: carne adobada, carne a la parrilla, almejas, sardinas, ensalada… mientras iba pasando por el set de la piscina la última ristra de Djs.

Mientras recogíamos los trastos para irnos teníamos la misma sensación adolescente del final de un campamento, o de los últimos coletazos de un verano en el pueblo de tus padres, cuando sabías que dejabas atrás un amor eterno que había durado pocos días.

“…deel parquee deel South Poop noo nos moverán…”

Tras los abrazos de rigor, nos citamos para vernos en el mismo lugar el año que viene y no sé, pero tengo la impresión de que seremos pocos los que no acudiremos a la cita.

Larga vida al South Pop!!.

South Pop Isla Cristina 2012: Breve guía de viaje

Falta apenas un mes para una cita que cada año gana nuevos incondicionales el South Pop de Isla Cristina (7 y 8 de septiembre). Si os interesa asistir, nuestro colaborador Campini os da todas las pistas para disfrutarlo al máximo. Os dejamos con sus consejos:

El año pasado estuvimos por primera vez  en el South Pop, y volvimos enamorados. Pusimos a Dios por testigo de que volveríamos el año siguiente mientras nos abrazábamos y nos decíamos que éramos nuestros mejores amigos y que nos queríamos mucho, y efectivamente será así. Tras nuestro desvirgamiento del año pasado, daremos unas nociones para que, si es el primer año que visitas aquella maravilla, te conviertas en el perfecto southpopero. Por supuesto, toda la información extra en los comentarios de gente más veterana en el festival será muy bien recibida.

-Alojamiento: el alojamiento estrella del festival es el Barceló, que se encuentra a escasos metros del recinto donde se celebra el South Pop. Un hotel muy apañado, con un desayuno buffet bastante majo y con una piscina fenomenal, donde te podrás merendar un gin tonic mientras un Dj te va preparando el cuerpo para ir al festival en perfecto estado de revista.

Otros alojamientos que están más lejos del recinto pero que tienen la ventaja de estar al lado de la playa: Hotel Paraíso playa Isla Cristina y Hotel Sol y Mar Isla Cristina. También puedes alojarte gratuitamente en un camping de primera categoría al lado de las marismas.

-Actividades: además de los mencionados DJ´s en la piscina, ofrecen unas sesiones de DJ por la tarde en el club Kitepiriña Beach Club, muy cerca del camping y de los hoteles Sol y Mar y Paraíso Playa.

El domingo, la organización hará que recuperes fuerzas antes de volver a casa invitándote a una barbacoa. No fuimos el año pasado pero según nos cuentan te pones hasta el hojaldre de comer cosas típicas de aquellas tierras y mares. También hay DJs.

Si tenéis oportunidad, te recomendamos que vayas a alguno de los locales del pueblo a comer pescadito. El sábado es una buena opción, pero ojo, hay que ir temprano porque se pone todo, o por lo menos los sitios donde fuimos nosotros, hasta arriba.

Como ves, todavía no hemos comentado absolutamente nada del festival propiamente dicho. El niño vacaburresco que llevamos dentro (y fuera, vale) nos ha empujado a que comencemos por los detalles más hedonistas. Seguimos.

– Ser padres hoy: hay un nuevo baby boom, y todos lo sabemos. Mires donde mires, encontraras fantásticos y esféricos bombos, retoños que moquean por doquier, potitos de sabores modernos y amigos que, tras unas ojeras más que rebonicas y entre bostezos, te describen las bondades de tener descendencia.

Si eres padre… este es tu festival. Además de entrar gratis si tienen menos de 14 años, en el recinto del South Pop encontrarás una guardería gratuita hasta las dos de la mañana y actividades en el hotel Barceló para los chiquillos. También te pueden facilitar unos auriculares para que los tiernos oídos de tus bambinos no sufran en los conciertos.

– Southpopeuros: como en la mayoría de festivales, allí dentro hay que sacar fichas para poder consumir. El año pasado la moneda era bastante incómoda. Bonita, sí, pero enorme. Si sacabas 20 € en fichas tenías dos opciones: o dar de sí los pantalones por la parte de los bolsillos o encontrar un bolso amigo donde meter tu patrimonio en formato moneda popeura. Las riñoneras nunca pasaron de moda, os insto a que os hagáis de una, o como opción, conseguir uno de aquellos cacharros cilíndricos que se colgaban del cuello, se llenaban de monedas de veinte duros y que la gente llevaba a la playa en los 80.

– Los conciertos: lo bueno del año pasado es que había bandas que ni conocíamos y resultaron ser las que más nos gustaron al final. Como comentamos, nos parecía un cartel escogido con mucho mimo y sin repetir los mismos nombres que llevan tooodos los festivales año tras año. Algo distinto se agradece. La zona de conciertos es pequeñita, y el escenario también, pero es bastante cómodo ya que se toca en un anfiteatro, con lo que podrás ver cualquier concierto, incluidos los cabezas de cartel, desde bastante cerca y sentado si te apetece. También podrás descansar en zonas con sofás o en el césped del parque donde se celebra el South Pop.

Entre concierto y concierto este año darán más espacio, sobre media hora, en la que podrás ir a repostar mientras escuchas a un pinchadiscos manteniéndote en estado de Unagi

Si tienes alguna duda no tengas reparo en escribir al email del blog e intentaremos solucionar cualquier dilema que te surja. Nos vemos en Isla Cristina!!.

South Pop 2011: un festival exquisito

El gallo verde es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, pidiéndome crónica en este caso para el Santa Teresa South Pop de Isla Cristina. Y yo no les puedo negar nada cuando me ponen esos ojillos.

TEXTO: EL BAJISTA BAJITO | FOTOS: BLANCA GODOY

Viernes 9

Que tiene mi niño de feo que yo no lo veo

Sobre las siete llegamos a Isla Cristina, con gran gozo en el alma y el espíritu. Vamos, que mis entrañables acompañantes hicieron otra vez la jugada de obligarme a parar en algunas gasolineras para ponerse tibios de cerveza. Como conductor sólo les podía hacer réplica con red bull, así que llegué a Isla Cristina como si hubiese viajado en la parte de atrás de la furgoneta de Pony Bravo.

Fuimos directamente al recinto tras dejar las mochilas en el hotel. Al no haber plazas en el Barceló (justo al lado del festival) nos alojamos en el Oasis Isla Cristina, un hotelazo con una piscina en plan resort caribeño, con buen bufete en el desayuno y habitaciones (más bien apartamentos, con salón y cocina) espaciosas y muy cómodas. Fin de la publicidad.

De este golpe, y tras haber estado un mes rellenando cuadernillos Rubio, me armé de valor y de bolígrafo para hacer una crónica digna de este vuestro blog. Tomé unas notas excelentes, justificadas, a doble espacio y con una caligrafía para enmarcar, pero… señorita, el perro se comió mis notas. Así que intentaré recordar qué se coció en el que ha pasado a convertirse en mi festival favorito de todos los tiempos.

Antes de meternos en harina, debo decir que fue la primera vez que acudía al South Pop, y que pese a que todos los conocidos que habían pasado por él me habían relatado maravillas del festival, hasta que uno no lo disfruta por sí mismo no se da cuenta del nivelazo que hay allí. A saber: se desarrolla en un parque en el que hay cinco mil metros cuadrados de cuidadísimo césped, no hay que hacer cola prácticamente para nada , hay un recinto habilitado para los críos a los que cuidan con especial mimo, hay una zona en plan lounge con sofás y mesitas, DJs que pinchan entre banda y banda, personal de limpieza que está trabajando durante toda la noche pendientes de que no haya suciedad en el recinto… y sobre todo, un cartel nada oportunista, escogido con mimo y un público respetuoso y educado con ganas de pasarlo bien. Una delicia.


Odio París: les tocó a ellos abrir, situación complicada pero que solventaron con nota. Una pena ver un concierto intenso como el que ofrecieron siendo todavía de día. Estuvieron muy bien, a pesar de todo. Buena banda.

Montevideo

Montevideo: a pesar de que les tengo aprecio personal hasta ahora no les había visto un concierto en el que me sorprendieran. En el South Pop lo hicieron, ofreciéndonos una actuación con banda en lugar de las programaciones que utilizaban antes, en el que repasaron su nuevo LP “Vértigo y Euforia”. Bien por los sevillanos, además proyectaron unas visuales muy curradas que hicieron que el concierto resultara redondo.

Miele: por bandas como esta es por lo que es grande el South Pop. No nos dejaron con la miele en los labios (patapatum CHSS). Prácticamente desconocidos para el grupo español, dieron uno de los conciertos del viernes. La versatilidad de unos belgas que no dejaban de cambiarse de instrumentos y que animaron el cotarro con ritmos acelerados y fusión de estilos. La cantante era una belguita que tocaba el trombón. Jijiji ha dicho trombón.

Pony Bravo: una de las muchas mentiras del indie. Cuatro gurús deciden que Pony Bravo han grabado uno de los discos del año, y nadie lo discute . Todos aplauden un proyecto que a veces parece que se está riendo de este mundillo. Su disco “un gramo de fe” no me disgusta, es más “noche de setas” es una de mis canciones de este año, pero en directo son bastante flojos. Supongo que habrá que ponerse como las grecas para entenderlos. Mención especial a “la rave de Dios” himno de las JMJ.

Catpeople: los vigueses cerraban la primera jornada, y dieron un concierto emocionante, como acostumbran. Se lo pasaron teta, y se les notó especialmente motivados. Otras veces los he notado más fríos en el escenario (tampoco es que sean la alegría de la huerta), pero de este golpe lo dieron todo.

Dominique y su ejército de guerreros de terracota

Dominique A: el tío es un icono de la Chanson, y una influencia para muchos artistas. A mí, que no entiendo francés y que a ciertas horas necesito algo más que un señor con una guitarra lanzando loops y cantando, me aburrió soberanamente (sonido de pistolas cargándose portadas por gafapastas que me quieren matar… tranquilos que casi me mata Dominique A, pero de aburrimiento). Hay conciertos en los que el escenario apropiado es un teatro, y este era el caso. Fue muy ovacionado por sus seguidores, que no perdieron detalle del concierto (desde arriba parecían guerreros de terracota, no se movían ni un pelo). Dominique A tiene mucha clase, pero podía haberse traido una banda. Así parecía que venía de vacaciones, a pasar el trámite y colar de rondón a su señora Laetitia Velma.

Tras los conciertos, pincharon los DJs, pero no mucho, ya que hubo un apagón que dejó sin luz a medio pueblo.


Sábado 10

Tras dormir arrullados por el sonido del mar, nos levantamos a desayunar como si hubieran avisado que a las doce se acababa el mundo. Después, siestita del burro en la piscina con la mujer barbuda DJ poniendo clasicazos, cervecita y a comer al pueblo. Suelo ser muy exagerado contando las cosas, pero de este golpe lo que os relato es la realidad: nos convertimos en el centro de atención del restaurante, que exageración, qué manera de comer pescado y beber vino, una cossaaa… pensábamos que nos iba a entrar la gota y que se nos iban a poner los dedos gordos como cabezas de enano, pero al final no. Siestita en la piscina con su gin tonic y sus pin y pon DJs, y otra vez para el recinto del festival…

Linda Mirada: es muy mona, y no dudamos de que su mirada será linda y sobre todo, limpia, pero para abrir fuego es necesaria más sangre. Lleva una buena banda (la chica de los sintes es muy buena) pero a ella le faltó un poquito. De todas formas es muy complicado abrir la jornada de un festival, y tuvo su grupo de seguidores dándolo todo.

Laetitia Velma: léase lo comentado para Dominique A. Laetitia tiene una voz preciosa, y toca muy bien el piano, además estuvo bastante animada todo el concierto, derrochando toda la simpatía que un francés puede derrochar. Me aburrió. Además, según mi amigo Jesús, cuando se movía era como si bailara sevillanas pero para abajo.

LCMDF: fan instantáneo de la banda que hizo el mejor show de todo el South Pop, junto a Micah P. Hinson. Grandes canciones, buena interpretación de los temas y sobre todo… actitud. La cantante estuvo gamberra, sexy, saltarina, expresiva, y no perdió el tono en ningún momento. Tiene todo lo que le pido a una front-woman, la última vez que una cantante me conquistó así fue la vocalista de The Gift. Conciertazo, confío en que esta banda llegará lejos.

En el cole le cayeron cienes de collejas

Micah P. Hinson & Tachenko: Micah presentó en el South Pop su último proyecto, que consiste en que toca un disco que le ha impactado de principio a fin. En esta ocasión, tuvimos la posibilidad de disfrutar de su versión del “Trompe le Monde” de los Pixies. Fue otro concierto para enmarcar. Los Tachenko se salieron del pellejo, fueron intensos, rockeros y una dignísima banda para Micah. Sonaron atronadores. El de Memphis es un auténtico personajazo. Salió a escena con una estética que podría haberle diseñado Charles Dickens, con brazo roto incluido. Qué penilla daba. Se fumó un paquete de tabaco enterito durante la actuación, con su boquilla eso sí, y tuvo algunos momentos a lo Pepe Viyuela, tirando el micro, tardando dos minutos en quitarse el sombrero… es enorme. Transmite muchísimo y tiene un chorrazo de voz.

Exsonvaldés: suenan de fábula, tienen grandes temas y unas melodías increíbles. Lo único malo es que en el escenario son muy paraetes. Aún así, consiguieron conectar con el público en un concierto muy emotivo.

Saint Etienne: los Saint Etienne eran otras de las bandas míticas que pisaban el South Pop este año, motivo de satisfacción de organizadores y asistentes por poder ver a estos dinosaurios de la música. A mi me parecieron la orquesta vibraciones, abrieron el concierto con canciones de dance europeo de antaño y ellas bailaban como unas señoras en una boda, además el soniquete midi se me metía en el cerebro. No aguanté todo el concierto y huí como alma que lleva el diablo. Me comentan que el auditorio, lleno de seguidores de la banda, disfrutó como nunca de este concierto. Yo soy más cateto.


Creo que estoy teniendo un dejavú

El domingo y ante la ausencia de omeprazol decidimos volvernos a nuestra tierra sin tener oportunidad de degustar la barbacoa de despedida que habían preparado a los southpoperos. Volvimos con nuestro palentino apadrinado en el asiento de atrás, con las mismas gafas y la misma carita de azucena de otras ocasiones.

Desde este año, nos declaramos fans absolutos de este precioso festival, organizado con mimo y al que es difícil ponerle ninguna pega. Tengo la impresión que, desde ahora, faltaremos a pocas ediciones.