SAN MIGUEL PRIMAVERA SOUND 2012.

She, nuestra corresponsal en el extrarradio festivalero, nos cuenta los pormenores del gigantesco crisol de culturas (y culturetas) que ha supuesto una edición más del festival barcelonés por excelencia.

Foto: Christian Bertrand

 Una vez que alguien se decide a ir al Primavera Sound por primera vez, las posibilidades de reincidencia son altísimas. No es un festival precisamente barato, pero, pensado con tiempo, la relación calidad-precio es excelente y nunca, NUNCA, defrauda. Por tercer año consecutivo la que suscribe ha tenido la suerte de poder acudir de nuevo al Parc del Forum y disfrutar del que, probablemente, sea uno de los mejores festivales de Europa.

PROS:

– No hay camping. Esto hace desaparecer a los zombies presentes tras horas y horas de maldormir.

– El público: Siempre defenderé que es el único festival español en que la gente, más que a emborracharse y festejar que está de parranda, va a escuchar música.

– La oferta: Sumando todos los grupos, todos los escenarios, las partes de la ciudad, el auditorio…te sale una vida entera que malgastar para poder ver todos los conciertos de sólo un año.

– El precio: A ver, que quede claro. El PS es rentable si te organizas bien. Dos semanas antes es imposible, pero en Octubre, la entrada sale por menos de 100 euros, el alojamiento cerca del recinto, con ofertas increíbles. El cartel, a esas alturas, ni lo sabes, pero la experiencia demuestra que da lo mismo, nunca defraudan. Como resultado de esta organización, la relación calidad-precio musicalmente hablando es inmejorable.

– El auditorio: No hay ningún sitio en el mundo que suene como el Auditori. Los conciertos que se dan ahí, además, magníficamente elegidos hacen que ver un concierto a las 4 que, a priori, puede ser una idea de pereza máxima se convierta en una experiencia increíble.

– El feedback: Es curioso como un festival tan a gran escala como este tiene tanto contacto con sus asistentes. A lo largo de los años, desde votaciones en el foro oficial para elegir algunas de las actuaciones hasta respuestas en directo del director del festival, Gabi Ruíz desde su twitter sobre los problemas que iban surgiendo. Todas las ideas son escuchadas.

– Los alrededores: Puede que los puestos de comida dentro del recinto sean un poco caros ( y raros, ¿sabiáis que existe el pan vegano? ¿qué animal da pan?), pero los alrededores llenos de bares con menú del día pueden salvarte. Además estás al lado de la playa. Y estás a 10 minutos en metro del centro de la ciudad. Y esa ciudad es Barcelona. Nada más que añadir.

Foto: marcoo®

CONTRAS:

– El público. El mismo pro se vuelve contra cuando aparece el “postureo”, esa técnica ancestral que consiste en ir a un concierto sólo para decir que has ido. Cuanto mejor sean las críticas del último disco de ese grupo ( llamémoslos, por ejemplo, Beach House), más gente habrá. Llegué a ver grupos enteros de cháchara la hora larga de concierto DE ESPALDAS la escenario. Que a mí no me importa que se haga, pero EN SILENCIO. Agárrate a tu Smartphone, tuitea todas tus impresiones, ve ganando tiempo pasando el instagram a las fotos, pero CÁ-LLA-TE.

– Las distancias: El Parc del Forum más los terrenos aledaños en los que se siguen celebrando conciertos miden más o menos, 3 km. Sí. Imagínate equivocarte de escenario para determinado concierto y tener que desandar todo el camino. Razón por la que te puedes perder la primera canción de Rufus Wainwright, por ejemplo, o no poder solapar conciertos porque te espera una caminata de 20 minutos mínimo entre uno y otro. Este año, eso sí, en previsión, una fue preparada y entrenó durante semanas, puente arriba, puente abajo del Guadiana para no volver echa un guiñapo como el año anterior.

– Los solapes, la inabarcabilidad: Los tropecientos conciertos que puedes ver, de repente, se te juntan en tiempo y no en espacio. Si quieres ver a Wilco, tienes que renunciar a ver a Beirut. Si quieres ver a los Kings of Convenience, dile adiós a Atlas Sound. Si te planteabas ver qué tal Chromatics, St Ettiene al carajo. Y así, sucesivamente. Es lo que hay. ¿Consejo? Una vez que tomes la decisión, olvídate del otro grupo. No lo escuches, no preguntes qué tal. Como si no hubieran ido.

Foto: santisss

JUEVES

Por razones que no vienen al caso, empecé el festival más tarde de lo que suele habitual en mí. Fuentes cercanas aseguran que el retorno de Afghan Wings fue espectacular, pura vida noventera con una calidad de sonido envidiable. Sobre los conciertos a los que pude asistir:

Death Cab for Cutie: Cuatro años sin pisar España para los de Ben Gibbard ( también conocido como el ex de esa mujer icono de poperismo rancio que es Zooey Deschanel). Con un último disco quizá no tan brillante como Plans o Transatlanticism, quizá el set list que escogieron no fue el más adecuado para un retorno; sin embargo, la energía que derrocharon suplió lo demás, hasta algún fallo de sonido. Instrumentalmente, perfectos. Y para los fans, una gozada.

– Beirut: Para mí, el ganador del festival. Renunciando a Wilco ( vistos por última vez hace dos menses), Zach Condon ofreció a los fieles, que éramos bastantes más de lo que cupéa esperar, un concierto espectacular. Anocheciendo, con el mar de fondo y un público entregadísimo que tenía al americano totalmente abrumado, las trompetas y demás instrumentos poco habituales que suele utilizar consiguieron enamorar a todos los presentes.

– Franz Ferdinand: Fue curioso ver cómo la mayoría del público asistente al festival, los mismos que criticaron en el momento de la confirmación, acudían gota a gota a este concierto para sacar el hooligan que llevan dentro. Personalmente, fue la más aburrida de las veces que les he visto, pero consiguieron llenar el escenario principal.

– Spiritualized: La espantada hacia el concierto de Franz Ferdinand consiguió que, contra todo pronóstico, uno de los grupos que ha sacado mejor disco en esta temporada se encontrara con medio aforo para dar, eso sí, una gran actuación. Los coros góspel, la estética eclesiástica y, seamos sinceros, lo BUENAS que son las canciones de este grupo consiguieron que aquello fuera toda una experiencia musical espiritual.

Foto: Wexxie

VIERNES

– Rufus Wainwright: Tras desandar tooooodo el recinto por un error de cálculo, me encontré con un Rufus hortera en el vestir, como siempre, pero elegante en forma y fondo. Muy afectado todavía por las recientes muertes a su alrededor y el nacimiento de su hija, rodeado de una más que aceptable banda (entre los que se incluye Teddy Thompson para regocijo de la que escribe, que es muy fan), regaló su torrente de voz para repasar algunos de sus éxitos, versionarse a sí mismo y vendernos las canciones de su último disco.

– I Break Horses: Apostar por un grupo sueco es siempre apostar a caballo ganador. En uno de los escenarios difíciles de encontrar, demostraron que están un paso más allá del hype y que no sólo vivirán de un single

– The Cure: A ver, esto es difícil. Aquí todos somos fans de The Cure. Quiero decir, no conozco nadie que alguna vez me haya dicho: no me gustan. Te sabes los temazos. Se te van los pies. Sonríes si escuchas los primeros acordes de “Friday, I’m in love”, pero la verdadera prueba de fanatismo viene cuando The Cure decide dar un concierto de tres horas. Tres horas y diez minutos, para ser exactos. El sonido bien. Robert Smith, en su papel totalmente, muy bien. Por cada temazo, 100 posers desaparecían de escena. Personalemente, aguanté más de hora y media, hasta que tuve que ir a cambiarme de ropa al hotel. Para cuando volví, seguían a lo suyo, con cada vez menos público. Esperando al siguiente concierto, a dos kilómetros de allí, me llegó un mensaje de “por fin están tocando Boys don’t cry”. En el quinto bis.

– M83: Llegué sin fe a este concierto. Me gustaban bastante antes de dar el pelotazo con Midnight City y no sabía con qué me iba a encontrar exactamente, así que para mí fue la mejor sorpresa de todo el festival. Entregadísimos, pusieron a bailar a todos los asistentes. A su favor, además, juega que no fue la cancioncita de marras la mejor que tocaron. En su contra, lo cortísimo de la actuación.

– The Rapture: Animados por M83, lo de The Rapture fue ya el fiestón. Magníficos hacedores de singles y habiendo firmado dos de los mayores rompepistas indies del último año, hicieron moverse hasta a los que aguantaron las tres horas ( y diez minutos) de los Cure. La apoteosis llegó con la gran ‘How deep is your love?’ que en directo es un melocotonazo de escándalo.

Foto: martyville

SÁBADO

– Father John Misty: El autor de mi disco más escuchado en lo que va de año tocaba en el Auditori a las 4 de la tarde. Verlo, aunque sin banda, bien merecía un ratejo de cola a esas horas. Armado con su guitarra y su sentido del humor, el exbatería de los Fleet Foxes puso el corazón al revés a más de uno con una magnífica voz que llenaba todo el escenario. Nadie estaba allí por casualidad y nadie salió de allí indiferente. En mi caso, rendida a sus pies por los siglos de los siglos. A pesar de llevar escote.

– The Right Ons: Siempre hay un concierto al que vas en el Primavera para cubrir un hueco en la agenda que no sabías que tenías. En mi caso, este año, fue éste. Enérgicos y pudiendo haber salido de cualquier garito de Manchester, no debe ser fácil animar al público a las seis de la tarde del tercer día de un festival. Pero se lo curraron bastante y lograron el visto bueno.

– Lisabö: Los vascos se prodigan poco. Y hacen mucho, mucho ruido. Ruido del que te pone el pulmón derecho donde el apéndice. Ruido muy bien hecho.

– Kings of Convenience: Del ruido a la paz que desprenden los noruegos allá por donde pisan. Convencidos de que la mitad del público estaba allí por casualidad y con sendas guitarras, dieron uno de los mejores conciertos del festival, convirtiendo en silencio todo el ruido anterior. Son Adorables. Tocan bien. Tienen canciones bonitas. Lo dicho, la paz en su más amplio sentido.

– Beach House: El concierto del aparentar. Dos años atrás tocaron en uno de los escenarios pequeños y, rompiendo todas las previsiones, no cabía ni medio alfiler ( yo huí para poder respirar). Tan esperados. Tan buen disco este Bloom de 2012 que aquello estaba lleno de gente que quería decir que estuvieron allí. El peor público para uno de los mejores conciertos, así que un resultado un poco agridulce. Ellos, sobre todo ella, perfectos, contenidos pero emocionantes, se merecen estar donde están.

– Chromatics: Siempre digo que a mi la electrónica ni me iba ni me venia hasta que empecé a escucharla por obligación en los festivales. Chromatics es uno de esos ejemplos. Parte de la corriente a la que podemos llamar “música surgida de la película Drive” estuvieron más que correctos.

– Yo La Tengo: Los fallos de sonido del escenario donde tocaban se hicieron patentes sobre todo en el concierto de los americanos. Tampoco el público que “pasaba por allí” ayudó. Como resultado, un concierto que sonaba a desgana.

– Justice: Todos sabían ya que el festival estaba terminando. Y llegan Justice y salen a hacer lo suyo. Y el público rompe a bailar y se vuelve loco. En un concierto así no se espera nada más y, claro, nada menos.

– Neon Indian: Concierto visto también por casualidad mientras descansábamos en los escalones de su escenario. Bastante decentes a pesar de no tener ni idea de quiénes eran, fueron congregando lo que quedaba de público que se repartiría ya entre los dj’s que cerraaban

– Dj Coco: El cierre tradicional del festival. Una sesión de pop-rock con todo el personal del evento subido en el escenario y las últimas horas en el Parc del Forum hasta el año siguiente.

Foto: ceasedesist

DOMINGO (Conciertos gratuitos en el Arc del Triomf)

– Lorena Álvarez y su banda municipal: Si los americanos pueden vendernos su folk como lo más de lo más, por qué no íbamos a hacer nosotros lo mismo. Jotas. Esta chica vende una revisión actual de jotas que, asombrosamente, funciona. Guardad los minivestidos y sacad el refajo extremeño, niñas, porque será la nueva moda.

– Joe Crepúsculo: Personalmente, nunca me ha gustado el rollo del Sr Crepúsculo, pero allí estaba, con su camisa roja de temazo en temazo, así que aprobado alto.

– Nacho Vegas: Este concierto fue un fenómeno bastante curioso: al ser los conciertos gratuitos en un parque, decenas de familias domingueras, niños pequeños en ristre, andaban por allí. Claro, Lorena y sus jotas, Crepus y su pop, todo muy bien. Y llega Nacho, con su Dry Martini Sexo Anal y todo cambia. Intenso a pesar de lo bajo del sonido. Impecable, como siempre.

– Yann Tiersen: Tras un diluvio universal que se arrastró a todo el que estaba allí por casualidad, el francés, ya despojado de su pasado Ameliesco dio un recital de electrónica y multiinstrumentalidad repasando sus últimos tres discos en el que se te quitaban las ganas de intentar tocar tú algún instrumento alguna vez. Muy muy muy, pero que muy fan de lo que consiguió bajo la lluvia.

– Richard Hawley: El crooner, ex de Pulp, decidió salir la noche anterior y, como consecuencia, se rompió una pierna ( no aclaró las circunstancias). Lejos de suspender el que era el concierto que cerraba este año el Primavera Sound, decidió salir con su yeso, su pernera cortada el pantalón, sus gafas de sol y su silla de ruedas a sacar, SENTADO, toda su voz y despedir con un The Ocean bastante apropiado para el momento. Al público que quedaba ni le importaba lo que estaba pasando allí, eso sí, mientras unos estábamos con el corazón en un puño, el dispositivo de cerveza-mojitos-cubatas y botellones allí montado restó parte de la magia.

En fin, ya sólo queda un año para volver. Porque hay que volver.

Canciones del año 2011: “Todas me gustan por igual”

Hay ocasiones en las que un cuadro no puede ser más descriptivo

Hay ocasiones en las que un cuadro no puede ser más descriptivo

– “Bueno, de este grupo que canción cogemos la cuatro o la ocho.”

– “A mi es que las canciones de The Fulaners me gustan todas por igual…

Esta ha sido la frase más socorrida por los redactores de El Gallo Verde a la hora de decirse a la cara “la canción que propones me parece una putamierda” Y es que la lista que se muestra a continuación no refleja los gustos de ninguno de nosotros pero si deja a las claras cual es hilo musical que ha sonado en nuestros reproductores durante este 2011.  Enhorabuena a los vencedores.

10.-La chica Vampira de Papa topo

Aparecieron en esta lista el año pasado con “Lo que me gusta del verano es poder tomar helado” y repiten con esta joyita del lo-fi, más garajera y todo lo punk que puede ser Paulita que aquí se desmelena ¿Se animarán algún día a grabar su primer álbum?

9.- N.A.D.A de Second

En palabras de La mujer esponja Second nos obsequian con “un tema íntimo, que nos habla de las rupturas en las relaciones y los sentimientos encontrados. Cuenta con una base instrumental que comienza suave para ir in crescendo poco a poco hasta el estribillo.” No podría añadir nada más.

8.- Musica para cerrar las discotecas de Doble Pletina

Todo un himno del pop costumbrista en castellano que se hace más grande a cada escucha y cuya principal virtud reside en la literalidad de su letra. El peligro está en que la canción eclipse al resto de su discografía, pero al menos ya han conseguido un hit atemporal que cerrará las sesiones de muchas de las fiesta a las que vayas.

7.- Correcto de Jero Romero

El ex cantante, guitarrista y alma mater de The sunday drivers, acaba de lanzar Cabeza de león, su primer álbum en solitario y hay que decir que es más que correcto. Este abanderado del crowdfunding se lanza con un disco en castellano que comienza con esta canción de corte intimísta ideal para corazones sensibles.

6.- Post break-up sex de The Vaccines

Un grupo de cuatro chicos de Londres ¿otra vez? Pues sí. Tuvimos la suerte de descubrirlos gracias al Dcode y este tema de corte  post-punk setentero demuestra que pueden hacerse con  un  sitio fijo en esto del indie si sus siguientes trabajos siguen por el mismo camino.

5.- El ruido que me sigue siempre de Maga

Los anda­lu­ces lide­ra­dos por Miguel Rivera ocuparon el segundo puesto de esta lista el año pasado con “sí, pero no lo soy” y como siguen siendo santo de nuestra devoción aquí están de nuevo con un tema co-producido por Ramón Rodríguez (The New Raemon) que  este año es el perejil de todas las salsas.

4.- Toro de El Columpio Asesino

Single indiscutible del año durante buena parte de este 2011 al final el camino se le he hecho un poco largo y llega a diciembre algo cansada. Aún así ese estribillo perfecto nos va a hacer bailar toda la noche durante muchos años. El tema se mantiene fiel al sonido habitual del grupo, aunque con un carácter más pop y, esta vez, la voz de Cristina Martínez se lleva todo el protagonismo.

3.- La fiesta universal de La Casa Azul

Si en 2009 premiamos la rumba “Yo también” este año volvemos a un  Guille en clave  Motown con un tema que vuelve a las letras sencillas y optimistas pasando de vanguardias y atacando al amor desde donde sólo Milkiway sabe hacerlo.

2.- Midnight city de M83

Todo un descubrimiento en la parte final del año que no podemos parar de escuchar y que por poco se cuela en el nº1 de esta lista. Como podéis ver en El Gallo Verde también nos gusta mucho la música electrónica y ya se sabe que en eso los franceses de llevan la palma. Pura new wave ochentera

1.-Los días raros de Vetusta Morla

Si ya fueron nº1 en 2008 con “Valiente” esta vez se desponjan de artificios y capas de más para firmar una canción que brilla por su sencillez. Sin carbón no hay Reyes Magos,  sin borrón no hay trato… lo malo y lo bueno conviviendo y volando como un lazo en un ventilador, acabando en eco. Pues sí, una canción preciosa…aunque a mí todas las canciones de Vetusta Morla me gustan por igual.

Las canciones del año 2011 en spotify