Disco de la semana: Cuando el destino nos alcance – Lori Meyers

“Teníamos dos opciones: hacer un disco correcto y hermético a imagen y semejanza de lo que nos ha funcionado hasta el momento y así asegurarnos un éxito relativo, o intentar avanzar artísticamente como proyecto musical y dar un paso más, llámalo riesgo, pero firmar canciones que en el futuro por lo menos nos den la satisfacción de haber abierto un horizonte propio y personal en nuestras canciones” Noni.

Y es que cambiar siempre es bueno, la evolución siempre es positiva y… Darwin era sordo.

Así, Cuando el destino nos alcance, (Soylent Green) es una película norteamericana de ciencia ficción de 1973 dirigida por Richard Fleischer. Ubicada en el año 2022, Nueva York está habitada por más de cuarenta millones de habitantes, divididos entre una minoría acomodada y una mayoría hacinada en calles y edificios donde sobrevive con dos variedades de un único producto comestible, el soylent. En el filme, la escasez es el resultado del agotamiento de recursos, la degradación ambiental y la sobrepoblación ¿Os suena de algo?

Este es el argumento apocalíptico al que se acercan Lori Meyers en su cuarto trabajo de estudio. Un disco que les ha llevado a Los Ángeles donde han trabajado con el productor argentino Sebastian Krys, quien ha jugado un papel muy importante en esta evolución de Lori Meyers, los cuales dejaron de lado la parte “mainstream” que podía aportar un individuo que ha trabajado con artistas como Shakira o David Bisbal para aprovechar su experiencia en la búsqueda de un nuevo sonido que parece les ha traído más críticas que aplausos por parte de los críticos y de sus fans más acérrimos.

Y es que la incorporación de sintetizadores y teclados envuelven las canciones de Cuando el destino nos alcance con un barniz de discoteca ochentera a la que para entrar hay que comprar ticket de mente abierta y prejuicios cero, y eso para los fieles seguidores de un grupo que ha firmado tres grandes discos con un hilo conductor fácilmente identificable no resulta nada fácil. Aún así, este cuarto trabajo gana con cada escucha y no hay que rascar demasiado para que los de Loja aparezcan en todo su esplendor.

Otra diferencia en la banda es que Lori Meyers han pasado de cuarteto a sexteto: “Como pasó con el quinto miembro, el sexto estaba trabajando en Lori Meyers en otros aspectos. Miguelillo era nuestro backliner y cuando necesitamos a otro, qué mejor que subir de nivel a alguien que ha invertido muchas horas en la banda. El otro fue Antonio Lomas, que era nuestro tour manager y ahora es músico”. Visto de esta manera el sonido no cambia, se enriquece. Lo que está claro es que este es el disco que Lori Meyers quería hacer desde hace bastante tiempo y con el que se van a sentir más agusto encima del escenario. “En Cronolánea no introdujimos las texturas que queríamos, aunque nos acercamos con temas como Transiberiano o Luces de Neón“.


Dando un repaso bastante subjetivo por el track list:

Mi realidad: Es el primer single y estandarte del giro de la banda hacia entornos más bailables. La letra no es Schopenhauer pero justifica el título del disco, así, como de bajona. Eso sí, para bailar lo que se dice bailar el remix de Sidechains que hay en el myspace.

Corazón elocuente: Este hubiera sido el paso lógico. Una letra bastante aparente y un ritmo setentero que se aleja un poco de los Lori de siempre pero que sigue manteniendo sus señas de identidad: magníficos estribillos y melodías pegadizas.

¿AHA han vuelto?: Saltamos de década y pasamos a los ochenta. Teclados y sintes a lo Julian Casablanca con un estribillo que será de los más coreados en directo. Notable. Otro remix increíble en el myspace.

Castillo de Naipes: Mantiene el toque sesentero que últimamente había caracterizado las escuchas, pero en un tono tan sentimental y con una forma de cantar tal, que se aleja de Los Ángeles para acercarse al terreno de la música melódica. Aún así, a la baraja española, al contrario que a la francesa, es muy difícil buscarle el lado romántico.

Rumba en atmósfera cero: ¿Irónica? Tal vez. ¿Acertada? Sin duda. Empezó como una rumba y acabó sonando mucho más fuerte aunque en los acústicos retornan a la guitarra española. De lo mejorcito.

Nuevos tiempos: Es obvio, ¿no? La están utilizando para abrir sus conciertos tirando de épica, aunque este tema en concreto es bastante Cronolánea.

Ventura: Canción con letra de Alfredo (batería) y unos aires fronterizos bastante logrados que continúa con la parte más plana del disco.

Religión: Otro guiño, una crítica con palabras tan entendibles que incluso rozan la parodia. Típico posicionamiento facilón Religión/Televisión.  Gracias a Dios la letra queda supeditada a un ritmo superbailable.

Explícame: Vuelta al original sonido Lori con el tema más equilibrado y un regustillo a italodisco que les viene que ni pintado.

Condicional hipotética: Y aquí debería haberse acabado el disco, en todo lo alto,  recordándote a Los Brincos, a Los Ángeles a The Strokes o a quien quieras pero con la potente y alegre energía en que caracteriza sus canciones.

Enhorabuena, eres el que tiene más: Uff, de lo peorcito que ha escrito Lori Meyers en sus cuatro discos. Sobrada de crítica social a lo LHR, pero mal, y con estrofas metidas con calzador.

Lori Meyers vuelven a contar con la diseñadora e ilustradora Vanesa Zafra para el artwork de Cuando el destino nos alcance como ya hicieran para sus anteriores trabajos.

El disco tiene cinco o seis buenos temas, que para como está el mercado ya es todo un logro, pero lo que algunos, y hasta ellos mismo, han defendido como despojarse de complejos se ha quedado en un cambio de dirección que parece no les llevará a ninguna parte. Habrá que esperar a verlos en directo y, sobre todo, a ver que hacen en su siguiente trabajo. Mientras tanto… a bailar!!!

-John Nash-

Disco de la semana: Cronolanea – Lori Meyers

Lori Meyers han protagonizado uno de los despegues más supersónicos del pop español en los últimos tiempos: empezaron con un disco notable siguiendo la estela de los mejores Planetas (Viaje de Estudios fue un buen soplo de aíre fresco entre tanto grupo novel con la misma fórmula) y continuaron con una bajada de intensidad con ‘Hostal Pimodán.

Ahora, tras el abrumador reconocimiento de crítica y público, buscan la consolidación a través de ‘Cronolanea, un cancionero detallista y variado que ratifica su pasión por las melodías sesenteras y la furia del rock de los noventa. Para algunos este disco suena mejor y más abierto que los anteriores aunque, como dice Noni “siempre habrá gente a la que no le gustas y gente a la que le flipas”. “Queríamos recuperar la sensación de movimiento, de ritmo, de energía. Sin embargo las letras vienen de lo cotidiano. En sí Cronolanea viene de conjugar cronología o cronovisor con miscelánea que eran conceptos que nos atraían bastante porque reflejaban el proceso de creación de este disco”. “Ahora, al ser seis componentes, se crea un batiburrillo especial. Por eso aludimos en el título a la cronología y a la miscelánea, porque es la mezcla de lo que hemos hecho en todo este tiempo”. (¿Mande?). “La línea perfecta que expresa el recorrido de un grupo en un periodo”. (Ah, bueno ahora ya lo entiendo mejor).

Y es que estos chicos, aunque aún les falta una eternidad para llegar a los 30, tienen una madurez sorprendente para escribir canciones pop de chapita. Me refiero a esa facilidad para componer melodías que no se olvidan y cantarlas con esa armonía tan personal. Debe de ser por esa ambivalencia tan característica entre lo retro y lo moderno.

Así, 540 días después, Lori Meyers aprueba su examen más difícil. Cronolanea engrandece Hostal Pimodán, uno de los discos españoles de la década. Cronolanea puede ser el escalón decisivo hacia el sueño de cualquier grupo: un reconocimiento más amplio. Y la verdad es se antojaba difícil, casi imposible. Hostal Pimodán convirtió a un grupo joven en un clásico incuestionable. Es un disco de esos que gana con cada nueva escucha. Y es que, con la tontería, Lori Meyers llevan 10 años juntos, al menos su trío principal. Tenían 16 añitos cuando empezaron con versiones de Dinosaur Jr. Apenas con 22 terminaron su Viaje de Estudios y un par de años más tarde se alojaban en el famoso Hostal Pimodán.

Cronolanea es ante todo un nuevo punto de partida. Incomparable aunque familiar. Un trabajo que mira al futuro en la búsqueda del idealismo del primero y la hermosura del segundo. Entre el 12 y el 30 de Octubre Lori Meyers se encerraron en los estudios Gismo 7 de Motril, donde residieron “como en un Gran Hermano, pero trabajando”, bromea Noni: “Todo el mundo estaba en el mismo rollo, enfocado al disco, a piñón”, bajo la dirección de Ken Coomer y Charlie Brocco, la ayuda de Antonio Lomas y un cuarteto de cuerda. Coomer y Brocco integran un equipo de producción en Nashville y era la primera vez que venían a España. Tras sendas jornadas de trabajo se llevaron el master a Nashville donde la mezcla final fue enviada a los Sterling Sound (N.York) para su masterización definitiva.

Reaparecen con nervio, repletos de material nuevo con el que hacer divertirse al público de la mejor manera que saben: con un pop de corte clásico que se adapta al 2008 como pocos. De este modo, Lori Meyers aclaran que son ahora mismo una de las cabezas pensantes que hay en el pop indie español. Y todo esto ocurría mientras nos hacíamos la pregunta de qué pasaría después de la trifulca con su anterior sello y la inclusión en la nómina de Universal, “Lo bueno es que ya podemos medio vivir de la música…” aclara Noni.

Si el miedo era que Lori Meyers hiciesen como The Sunday Drivers en cuanto vieron la mina, ese miedo está descartado. No hay una comercialización hacia un pop destinado más a ventas que a la propia música. Los Lori son ellos de nuevo, probablemente, son más que nunca un grupo aparte. “Nos hacen un mínimo de caso, que es lo único que pedimos”. Otra característica de Cronolanea es que Alejandro (guitarra) canta por primera vez y pone voz a tres temas con un resultado… discutible; de la “delicada” Saudade se pasa a las guitarras de Un mundo por delante y El secreto mejor guardado perdiéndose a veces las señas de identidad características de la banda. “Creemos que quien compone el tema tiene un sentimiento especial para cantarlo” dice Noni. Zapatero a tus zapatos pienso yo; aunque de eso ya hablaremos luego.

Intromisión, que abre el álbum, sorprende gratamente por indagar en caminos desconocidos por los de Loja: Casi tres minutos de belleza instrumental con una segunda parte que nos devuelve a los Lori más contagiosos, insolentes y directos. Recuperan inmediatez, que es un activo del grupo. La búsqueda del rol no esta mal pero no es el mejor Noni posible. Luego llega El secreto mejor guardado, la primera del guitarrista. Habría que decirle que el Espíritu de la navidad, de Los Planetas, no es un buen ejemplo a seguir. El estribillo es calcado y además la letra en algunas estrofas se atropella y queda como embotellada aunque, por otro lado, la melodía no esta mal, cambian y suena muy country. Pero las democracias en los grupos casi nunca funcionan bien y en uno como Lori Meyers, que marcha perfectamente así, es mejor no tocar. En Alta fidelidad, corte más arrollador del disco, T-E-M-A-Z-O, es Noni el que pone la voz pero con un registro más agresivo del acostumbrado. Y nueva toma de contacto con Alex, esta vez Saudade, nos regala otra canción muermo. Un nuevo tostón para el disco. Sin compasión la podrían haber firmado Los Planetas. Pero escribe Noni y la adereza con toques country, una melodía pegadiza.

Cúmulo de propósitos es luminosa aunque no nos ofrece nada nuevo y se queda en un medio tiempo correcto. Luciérnagas y mariposas no esta mal, es empalagosa, sobretodo al final, pero puede llegar a convertirse en un clásico de la banda. Funcionará es de las tranquilas, tiene una buena letra y una melodía interesante. En Transiberiano la letra es incolora y muy parecida en temática a las anteriores. Un mundo por delante parece que nos presenta a un Alex más rockero. Luces de neón me gusta mucho. No se parece a nada de lo que habían hecho anteriormente y tiene pinta de ganar muchos enteros en directo. Tiene pegada y desde ya, uno de los estribillos más pegadizos del año (Paparapapapa…). Además de un videoclip muy interesante, con estética intensamente americana de road trip. Un corte de gusto sesentero, coros brillantes y levemente más potente, sin abandonar su huella melódica. Entra a la primera. Copa para dos es un final agridulce con el se pierde la fuerza de esos finales tan característicos de los anteriores discos de Lori Meyers.

Básicamente Lori Meyers han conseguido con Cronolanea su álbum más profesional en casi todos los sentidos. Y digo en casi todos porque las letras, aún no siendo nunca su fuerte, parece que en algunas canciones están puestas a desgana. Además, la influencia de Los Planetas esta más marcada que nunca.

Algunos críticos dicen dos cosas muy negativas del nuevo disco de Lori Meyers: La primera es que el nombre es feo y complicado. Es difícil de recordar, de pronunciar… aunque su contra, la diseñadora Vanesa Zafra vuelve a firmar el diseño de un álbum que cuenta con diversas novedades y sorpresas. El disco viene con una portada muy chula, y al fin y al cabo todo eso son elementos superficiales que nada tienen que ver con su música. La segunda es que muchos piensan que en este tercer trabajo se ha perdido un poco de la originalidad de los primeros Lori Meyers… y además no a todos nos hace gracia que no sea Noni el único vocalista. Personalmente creo que todas estas quejas se deben a que han fichado por la gran multi, lo que les hace perder ese encanto de tocar para una discográfica pequeña y personal, siendo objeto de las iras de ciertos sectores extremistas del indie.

Pero lo cierto es que el nuevo disco de Lori Meyers también contiene canciones adictivas de las de siempre, con un pop muy fresco o temas un poco más nostálgicos e incluso se atreven con un rock un poco chulesco que seguramente resultará muy efectivo en directo. Si de algo puede pecar, es que contiene bastantes canciones “tranquilas”. Así como también abusan a mi juicio de un sonido un poco más americano.

Con este trabajo Lori Meyers se embarca en una extensa gira que le llevará por las principales ciudades españolas, así como también han confirmado su presencia en algunos festivales como el Contempopranea. No os puedo dejar de recomendar ir a alguno de los conciertos, pues además Noni es un tipo bastante simpático y suele interactuar con el público. Anécdota: A finales del verano pasado, los Lori dieron un concierto en la isla de Plasencia. Nosotros no pudimos ir porque creo que fue un martes pero unos amiguetes si que fueron. Por lo visto no se concentraron más de 30 personas a los pies del escenario, todas haciendo botellón y charlando con N-O-N-I entre canción y canción. Al final la banda se unió a sus seguidores y se fueron de farra por el pueblo. A esto que se acercaron unas jipi-pijis y le gritaron: “¡L-O-R-I fírmame!” Todavía se debe estar riendo.

En fin, tercera entrega esperada y camino de ser podium para lo mejor del año, ya que sus máximos “rivales” publicaron en el 2007, y para este 2008 el pastel parece repartirse entre Lori Meyers, Sr. Chinarro, Tachenko y alguno por ahí que dé la sorpresa. Ahora a disfrutar de un disco recomendable para los amantes del pop por el pop.

Cronolanea es el resultado de esos dos años y 20 días, un álbum que no supone un giro radical ni nada parecido, sino la cristalización del estilo Lori Meyers, un escalón más en el viaje que empezaron en Loja hace ya más años de los que podría delatar su edad, Sergio, Alfredo, Alejandro y Noni. Cronolanea es un buen disco y contiene algunos temas imprescindibles como ‘La búsqueda del rol’ o ‘Alta Fidelidad’. Pero se sigue echando en falta esa frescura e mala leche que gastaban en sus primeras grabaciones.