Cajón de Sastre (Casa de la Cultura. Puebla de la Calzada, 25/04/2015)

Enemigos de la obsolescencia programada y pasando olímpicamente de modas efímeras Cajón de Sastre siguen tejiendo sonidos cada vez menos electrónicos, aunque este continúe siendo el hilván que unifica todas sus prendas. Hilos de  preciosismo pop con unas letras brillantes y una banda que lo envuelve todo con una música luminosa. Todo esto es “Mil horas de vida”, el segundo álbum de estos abanderados del pop extremeño que ya están sonando en más de un programa de Radio3.

Así, deseosos de disfrutar de las nuevas composiciones del dúo de Montijo acudimos a La Casa de la Cultura de Puebla de La Calzada para presenciar la presentación de este delicioso trabajo que a buen seguro llenará a los seguidores de la banda y sumará nuevos adeptos a la causa músico_textil.

Al llegar, lo primero un escenario adornado con elementos marca de la casa – maniquíes, lámparas, el teléfono rojo,…) y una iluminación muy cuidada. Y lo segundo una Voz en Off que iría presentando todas las canciones a modo de narrador que cuenta una historia. Un mapa o patrón para no perdernos en este viaje que se iniciaba con “Cuento de hadas en La Mayor” y que anunciaba una noche llena de magia e ilusión con la actuación del Mago Christian Magritte y la posterior recreación de “ Truco o trato”.

Adentrándonos en el disco nuestro cronista presenta “La Ciudad” donde Carol y Miguel se rodean de la banda que ha vestido estas nuevas canciones con telas de todas las texturas imaginables. Una serie de grandes músicos de la escena extremeña (Súper 8, Panorama,…) como Carlos Aragonés, David Velasco y Antonio Carretero que junto a otros compañeros irían entrando y saliendo del escenario en esta función tan especial. Ojo a las cosas tan bonitas que hace la guitarra en esta canción.

En “El bote de cristal”  Carol cede la voz cantante a un Miguel pertrechado tras su guitarra y con ciertos destellos a lo Fernando Alfaro para volver a recuperarla en uno de los cortes más intensos de la velada, “Alma cándida”, una especie de copla extremeña interpretada por Mecano con el maestro Pedro Monty al piano donde Carol se muestra en todo su esplendor, sensible y cercana como una mezcla entre Helena de Miquel y Zahara. También hubo momentos para el recuerdo con la interpretación de “Mapas de aviación”, en memoria de Baltasar Gabardino.

La última parte del recital comenzó con la entrada en escena del ubicuo Rui Díaz para interpretar la delicada “Pupilos” y para acompañar, también al dobro, en “Cáscaras de naranja”, otra joya del disco que comienza con los acordes de María de La O. Pura magia. Y como la cosa seguía por los caminos del encantamiento Christian Magritte volvió a subir al escenario antes de que la Voz en off se revelara como esa bombilla que ilumina más de “mil horas de vida”, un farol que lleva quince años alumbrando a Carol y Miguel en su camino como pareja.

Para “Hellsse”, una de sus composiciones más reconocidas y reconocibles, se hicieron acompañar por un grupo de niños entusiasmados que pusieron el toque simpático al concierto. Y ya para finalizar interpretaron el que será su próximo single, “Maquillaje” y salimos bailando con “Entra”, Monoculture hilvanando a Cajón de Sastre.

Al final eso de perderse la fiesta de Los Palomos no estuvo tan mal y pudimos disfrutar de una noche gran noche llena de música bonita y, lo que es más importante, de gente bonita.

La Bien Querida (Sala2 Gran Teatro Cáceres, 21/03/2015)

El fin de semana pasado Ana Fernández-Villaverde y David Rodríguez presentaban en Badajoz y Cáceres una colección de canciones representativas de los cuatro discos que han firmado hasta la fecha bajo el nombre de La Bien Querida. Con un formato acústico superreducido que sólo las mejores composiciones suelen aguantar, el dúo neocostumbrista vivió los extremos de Extremadura en sus carnes ya que aunque Ana eligió un alegre vestido de novia para actuar el viernes en Badajoz parece ser que la verdadera fiesta se trasladó a la sala 2 del Gran Teatro de Cáceres donde el sábado lució un sobrio vestido negro. Nosotros tuvimos la suerte de asistir al segundo de los conciertos y sólo podemos decir que salimos exultantes.

 

El recital comenzó a las once de la noche con una puntualidad británica muy poco vista por estos lares. Ana saludó a una sala repleta por un público bastante heterogéneo y explicó que aunque acaban de sacar su cuarto disco -Premeditación, Nocturnidad y Alevosía- en estos conciertos acústicos  estaban haciendo un repaso de toda su carrera donde no faltarían sus grandes éxitos arropados por otras composiciones más íntimas.

Así, y con un descanso para el refrigerio a mitad del concierto como si de una ópera se tratara, la pareja fue entremezclando temas más calmados pero que se sustentan en el formato sin necesidad de artificio alguno como Siete medidas de seguridad, Sentido común, Los Picos de Europa o El origen del mundo  con otros más movidos que necesitaron el apoyo de bases electrónicas para su ejecución como 9.6, Queridos Tamarindos (dos de las más coreadas de la noche),  Arenas movedizas o Poderes Extraños. Ésta última junto a Muero de amor conformaron dos de los momentos más vibrantes del recital, fan intensito aparte. Para finalizar un concierto donde Ana se sintió siempre muy querida, hasta el punto llegar a ruborizarse, eligieron dos cortes preciosistas como Corpus Christi y La Veleta.

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Pasaba poco más de hora y cuarto cuando finalizó el concierto, ya que las canciones semidesnudas se convertían en pequeñas píldoras de no más de tres minutos que dejaron espacio para cantidad de estribillos, sonrisas y ovaciones en una noche en la que tanto la sala como los artistas brillaron  a gran altura. Pocas veces un viaje de vuelta a Badajoz fue tan placentero.